paul muldoon

irlanda, 1951

-

-

por qué huyó Brownlee

-

 

Por qué huyó Brownlee, y hacia donde fue,

sigue hasta hoy siendo un misterio.

Pues si alguien se podía preciar de ser feliz

era él; dos acres de cebada,

uno de papas, cuatro bueyes,

una vaca lechera, un establo de piedra.

Fue visto por última vez al salir a arar

En una temprana luminosa mañana de marzo.

Para el mediodía Brownlee ya era famoso;

Encontraron todo abandonado, con

la última correa sin amarrar, y el par de negros

azabaches, como marido y mujer,

balanceando su peso de un pie hacia

el otro, mirando fijo hacia el futuro.

-

-

traducción de samuel espinosa

-
-
circo duffy
 
-
Cuando el Circo Duffy plantó su carpa
en el descampado cerca del Moy,
Dios bien podría haberse ido de Irlanda
y treparse a un árbol. Mi padre dijo eso.
No había nada como el ternero de cinco patas,
el Dios de la Creación
era el Dios del Amor.
Mi padre decidió compartir tales Perlas de Conocimiento.
Aunque los elefantes se apiñaran más allá
de nuestros Alpes.
Tampoco importó cuando la Danza de la Lluvia de Wild Bill
no surtió efecto. Algún payaso vació un balde de estrellas
sobre el sector más ostentoso de la multitud.
Había perdido a mi padre en el tropel y me escabullí
por atrás. Entonces oí
por primera vez ese grito prolongado.
Venía de alguna parte detrás del corral.
Un enano sobre zancos. Otro enano.
Pasé furtivamente algunos carromatos. Desde abajo de un furgón
observé a un hombre serruchando a una mujer en dos.
 -
 
 -

traducción de jorge fondebrider

-

matrimonio desigual

-
-
De niño mi padre ya era un chico para todo.
Al dejar la escuela, a los ocho o nueve años,
cogió una podadera y una laya
para someter la tierra que nunca sería suya.
Mi madre era la maestra de la escuela,
el mundo de Cástor y Pólux.
Había mellizos en su clase.
Nunca supo distinguirlos.
Ella había leído un volumen de Proust,
él sabía curarles el muermo a los caballos.
Yo iba y venía de mi oscuro rincón rural
a una habitación en el Barrio Latino.
Después de recoger la mesa
mi madre abría Los hechos de los apóstoles,
Las Fábulas de Esopo, Los viajes de Gulliver,
luego subía al piso de arriba.
Y mi padre bajaba la luz aún más
para volver a la caza con hurones
o a las facciones de las luchas de las facciones,
los Ribbon Boys, los Caravats.
-
-

traducción de carlos lópez beltrán y pedro serrano

-
-
viento y árbol
 
-
-
Así como casi todo el viento
ocurre donde hay árboles,
casi todo el mundo se centra
alrededor de nosotros.
A menudo cuando el viento
ha reunido a los árboles
un árbol tomará a otro árbol
en sus brazos y lo sujetará.
Sus ramas que se machacan
enloquecidas,
no hacen un fuego real.
Se rompen unas a otras.
A menudo pienso que debía ser
como el árbol solo, que no va a ningún lado,
pues mi propio brazo no puede y no quiere
quebrar al otro. Pero en mis huesos rotos
siento el cambio de clima.
-
-

traducción de carlos lópez beltrán y pedro serrano

-
-
la rana
-
-
Uno se la figura como otro pequeño
levantamiento entre el cascajo.
Sus ojos idénticos a la burbuja
de mi nivel.
Dejo a un lado el martillo y el cincel
y la recojo con la paleta.
Toda la población de Irlanda
viene de un par que se dejó
a pasar la noche en un estanque
en los jardines de Trinity College,
dos botellas de vino dejadas a enfriar
después del Tratado de la Unión.
Sin duda hay una moraleja
en esta historia. Una lección para esta época.
¿Qué tal si me la pongo en la cabeza
y se la extraigo exprimiéndola,
como el recién exprimido jugo de un limón
o una nieve de lima?
-
-

traducción de carlos lópez beltrán y pedro serrano

-
-
el ultrasonido
-
-
Hasta hace unas pocas semanas el ultrasonido
de la matriz de Jean a nada era tan parecido
como a un mapa por satélite de Irlanda:
la imagen ahora
está tan definida que distinguimos no sólo la mano
sino un pulgar;
en el camino a Spiddal, una mujer pide aventón;
un gladiador en su red, sentenciando a cada espectador.
-
-

traducción de carlos lópez beltrán y pedro serrano

-

-

puerco espín

-

-

El caracol se mueve como una
embarcación aerodeslizable, sostenido
por el gomoso colchón de si mismo,
compartiendo su secreto
con el puerco espín, el que a nadie
habrá de contarle su secreto.
Nosotros decimos, puerco espín, salí
de vos mismo y nosotros te amaremos.
No te haremos ningún daño.
Sólo deseamos escuchar aquello
que tengas que decir. Queremos
que respondas a nuestras preguntas.
El puerco espín nada comparte, se encierra
en sí mismo. Nosotros nos preguntamos
qué es aquello que se obstina en ocultar.
¿Cuál será el motivo de tanta desconfianza?
Nosotros olvidamos al dios
bajo esta corona de espinas.
Nosotros olvidamos que nunca jamás
algún dios confiará nuevamente en este mundo.

-

-

traducción de carlos lópez beltrán y pedro serrano

-

-

cuba

-
-

Mi hermana mayor llegó a casa esa mañana
en su vestido de noche de blanca muselina.
“¿Quien carajos crees que eres
saliéndote a los bailes como si nada?
Como si no tuviéramos suficiente
con el mundo en guerra, si no es que rumbo al fin”
Mi padre golpeaba la mesa del desayuno.
-

Y esos yankees metiéndose aquí y allá como si fuera-
Si hubieras escuchado a Patton en Armagh –
Pero ese Kennedy es casi un irlandés
Así que no es mucho mejor que nosotros.
Y él con sólo decir una palabra.
Si tienes algo en mente
deberías quizás hacer las paces con Dios.
-

Podía escuchar a Mary detrás de la cortina
“Perdóneme Padre, porque he pecado.
Una vez dije una mentira. Y fui desobediente.
Y, padre, un chico me tocó una vez.”
“Dime hija, ¿te toco de manera deshonesta?
¿Te tocó los pechos, por ejemplo?”
“Se rozó contra mí, Padre. Delicadamente”.

-

-

versión de samuel espinosa

-
-

muermo

-
-

Cuando te luxabas la muñeca o el tobillo siempre acudías con el chamán del pueblo, si es que chamán se

llama a un curandero como Larry Toal, tan a sus anchas, tan tranquilo.
-

Una nube de humo pastaba sobre su choza de paja, como la vaca en el cuento ejemplar, y una soga de

humo caía por el hogar y la punta de la soga se enredaba airosa
-

al tobillo o muñeca del hierbero apacible. Preparaba un emplasto de saliva, hollín y vocablos vacíos.

Larry tenía una temible
-

afición por el lodo de Flandes, tan tierno, y por contar cómo a un hombre de Suffolk estuvo así

de sonsacarle la cura para el muermo.

-

-

traducción de carlos lópez beltrán y pedro serrano

-

los paseantes
-
-
Mi padre y mi madre, mi hermano y mi hermana
y yo, con el tío Pat, nuestro austero y muy querido tío,
nos subimos todos en la tarde de un domingo de julio
en su destartalado Ford

no para visitar el cementerio --a alguno que murió de culebrilla,
otro de fiebre, o a otro más a quien se le volvieron gelatina las rodillas--
sino la muy nueva rotonda en Ballygawley
la primera en mid-Ulster.
-
El tío Pat nos contaba cómo los soldados de las B-specials
lo detuvieron una noche en un punto cerca de Ballygawley
y le destruyeron la bicicleta
-
y lo obligaron a cantar "The Sash" y a maldecir al Papa en Roma.
Le apuntaron y oprimieron la pistola en su sien tan fuerte
que todavía tenía la marca de una O al llegar a casa.

-

traducción de carlos lópez beltrán y pedro serrano

-
-

sushi

-
-

“¡Cuánto tiempo perdemos discutiendo!”
Estábamos sentados a la barra
de sushi, con cerveza Kirin,
viendo cómo el maestro rebanaba
meticulosamente
salmón, atún, jurel;
y el aprendiz, en tanto,
apenas levemente menos leve,
arrojaba el arroz e iba imantando
cada grano
en una dirección: oriente.
Luego vinieron tiras
translúcidas de pulpo
y calamar y anguila,
y jengibre en salmuera,
wasabi verde pálido.
“Es como si quisieras de algún modo
la muerte, para ya no hablar…”
En la banqueta
una mujer en leotardo
seguida por un leopardo
de verdad.
Por un instante, más allá
-

de la hueva de erizo y de las zonas

erógenas
de sábalo y besugo, vi,
cuando el vapor se disipó,
-

que el aprendiz había esculpido
los exquisitos
-

pétalos de una rosa
no en un metal precioso
ni en madera o en piedra
(“muy bien podría estar comiendo sola”)
sino en la punta de una zanahoria;
cómo, cuando le presentó al maestro
esa obra de arte
“¿No es el colmo de la arrogancia
decir que Dios no es más arcano
que el sabor del orégano,
el orgón,
los órganos internos
de bestias y de aves, y las minas de arigna,
los poemas de Louis Aragon?—,
bien pudo haber sido alabastro
o jade
lo que el maestro sopesó tan gravemente
con una y otra mano, como un sabio
que nunca tomaría, por ejemplo,
a Duns Escoto por Escoto Erígena.

-

-

versión de aurelio asiain

-
-

tregua

-
-

Todo comienza con uno o dos soldados
y uno o dos siguiéndolos
con cestos sobre los hombros. Parecieran estar de cacería

-
como cualquier otra Navidad,
con tal cautela dan el paso.
Nadie parece estar seguro de qué hacer
todos se detienen cuando alguien se detiene.

-

Prenden el fuego. Algunos extienden
sus sobretodos en el campo helado.
Vodka polaco, fruta y pan
se dividen y pasan de mano en mano.

-

La tonada de una vieja canción alemana,
las reglas del solitario, son los secretos
que compartirán dentro de poco.
Fuman sus últimos cigarros

-

como los amantes de viernes por la noche, al terminar,
se levantarían de sus colchones
para felicitarse
e intercambiar nombres y direcciones.

-

-

 

traducción de argentina rodríguez

-
-

anseo
-

-

Cuando el Maestro pasaba lista

En la escuela primaria de Collegelands,

Se suponía que debías de contestar Anseo

Y levantar tu mano

Cuando acontecía tu nombre.

Anseo, que significa aquí, aquí y ahora,

Todo presente y correcto,

Fue la primera palabra de irlandés que conocí.

El último nombre de la lista

Pertenecía a Joseph Mary Plunkett Ward

Y era precedida, aunque no siempre,

Por el silencio, miradas familiares,

Un asentir y un guiño. La broma del Maestro

“Y dónde está nuestro pequeño Ward-of-court”?

-

Recuerdo la primera vez que regresó

El Maestro lo había enviado

Hacia los setos

Para encontrar para sí y cortar

Una vara con la cual sería golpeado.

Después de un rato, nadie decía nada;

Él habría de regresar como de rutina

Con una vara de olivo o sauce,

O, finalmente, con una de almendro

Que había tallado hasta volverla un látigo,

Con sus patrones de laca roja y amarilla

Finas y alisadas,

Y todo tan delicadamente forjado

Que él bien podría haberle puesto sus iniciales.

-

Vi por última vez a Joseph Mary Plunkett Ward

En un pub pasando la frontera irlandesa.

Él vivía a la intemperie,

En un campamento secreto

Sobre el lado opuesto de la montaña.

Estaba peleando por Irlanda,

Haciendo que las cosas ocurrieran.

Y me contó, Joe Ward,

Cómo había ascendido en rango

A Contramaestre, a Comandante:

Cómo cada mañana durante el desfile

Sus voluntarios le contestaban Anseo

Y levantaban sus manos

Cuando acontecían sus nombres.

-

-

Almuerzo con Pancho Villa, poemas escogidos 1968-1998 traducción de gustavo osorio de ita

-

encontrando a los británicos

-

Encontramos a los británicos en medio
del invierno, cuando el cielo

 

era color lavanda, y la nieve lavanda-azul.
Debajo de todo podía escuchar, como tú,

 

el sonido de dos ríos que se juntaban
(en algún punto ambos se helaban)

 

y, algo que debería extrañar,
a mí mismo, en francés, gritar

 

a través de aquel claro
boscoso. Ni el General

 

Jeffrey Amherst ni el Coronel
Henry Bouquet podían paladear

nuestro tabaco de sauce. Y el inusual
olor del coronel sacudiendo el pa-

 

ñuelo: C’est la lavande,
une fleur mauve comme le ciel.

 

Nos dieron seis anzuelos de pescar
y una infección de viruela en dos cobijas.

-

-

traducción de sergio eduardo cruz

-
-

tortugas

-
-

Una tortuga tamaño de un cúbito haciendo de

tapadera de basurero a un lado del canal

conjura aquellas noches en que yo, despierto en

Belfast, hacía mis apuestas para el canal policial

mientras golpeaollas decían la ubicación

de automóviles blindados e incendiarios con gasolina

prendían una llama sobre otra.

Tantos de aquellos exploradores, guardianes de

tradición, han tomado ahora sus liras y no puedo

estar seguro de lo que es y lo que no.

El agua, por ejemplo, ahora parece chatarra.

Ni estoy seguro, dada la habilidad que demuestran

para oler putrefacción una vez que la putrefacción

permea los aires, de que la policía no tenga a las

tortugas enlistadas para ayudarles a recoger

cadáveres.

-

-

traducción de sergio eduardo cruz