Bien, vamos allá, si te parece, que en la embajada se están poniendo nerviosos.

En primer lugar, ¿eres como nosotros? ¿tienes suturas, cicatrices que muestren que

has perdido algo? Parece ser que hay un error general, humano, cuyo ángulo no conocemos:

eso es precisamente lo que más nos interesa, y tenemos que saber si tú has venido solamente

a añadir las trivialidades de tu vida al (ya considerable) dolor de las nuestras.

Los demás, que se apañen con la nómina o la falta de nómina, con el vídeo,

la coca o la esperanza... leer más

 

Sube, si quieres, cuando quieras, a estos amenos y hermosos balconcillos y no te dejes intimidar, por lo menos de inmediato, por lo que oigas o dejes de oír. Mira las suaves laderas del crepúsculo dorado que está virando a negro. Si has estado anudado y te han desanudado con prisa o con violencia y te has quedado (como) depositado en nódulos y silencioso hasta la maldición, entonces ya sabes cómo anuda el amor, cómo alienta sobre el vinagre hasta volverlo azul. Después, más tarde, tal vez, cuando la luz regresa, ya no sabemos ni qué queríamos ser: hasta entonces, habíamos estado siempre atados de amor, sin amor, muertos, respirando un barro cansado, escondidos en sitios negros y dulces, tal vez ocultando los clavos, ay.

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En las labores de edición, traducción de nuestras versiones y escritura de poemas y prosa poética