JARDÍN DE LUXEMBURGO

 

 

Las casas de París no temen al viento ni a la

imaginación

(son sólidos pisapapeles,

el contrapeso de los sueños).

 

En el río compiten barcos blancos llenos de una

multitud

que reclama un saludo de los que están en la orilla;

esa multitud está de un humor excelente y liquida el

pasado.

 

De un taxi sale una pareja de turistas ricos

con ropas brillantes; los esperan camareros

con unas levitas que la moda no ha transformado.

 

Mientras, el Jardín de Luxemburgo empieza a vaciarse

y se transforma en un gigantesco herbario silencioso;

 

no recuerda a todos los que pasaron

por sus caminos sin percibir que ya no vivían.

 

Aquí vivió Mickiewicz, y allí August Strindberg

trabajó en la piedra filosofal

que no llegó a encontrar.

 

Está anocheciendo, viene una noche seria por el este,

recelosa y taciturna.

La noche viene de Asia y no hace preguntas.

Qué bello es lo extraño, qué fría la felicidad.

 

Se encienden luces amarillas en las ventanas sobre el

Sena

(he aquí algo realmente misterioso: la vida

de otras personas).

 

Lo sé, en esta ciudad ya no existe el secreto.

Pero existen los plátanos, las plazas y los cafés,

las calles afectuosas

y la mirada clara de las nubes que se va apagando

lentamente.

 

 

 

 

 

adam zagajewski

 

MANO INVISIBLE

traducción del polaco de xavier farré

título original Niewidzialna ręka

Publicado por acantilado

Quaderns Crema, S. A. U.

acantilado barcelona 2012

 

del extracto ofrecido por la editorial