alain bosquet

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no te suicides Señor

 

 

 

No te suicides, Señor; he aquí que aparece una orquídea entre las ruinas;

no te suicides, Señor; he aquí que renace el arroyo en el cráter de una bomba;

no te suicides, Señor; el cielo ha puesto escarcha sobre su rostro acuchillado, el océano ha curado su herida con un

vendaje de coral.

 

Escucha, Señor; tu universo que era infantil como el cartílago, míralo arrepentido de su primer arrebato, de su mayor

desobediencia;

los cometas continúan viajando, como berlinas tras un alto en la encrucijada de dos terrores;

el azul del cielo se ha hecho más profundo por haber sido un poco rapaz;

la aurora se ha hecho más bella por haber estado a punto de no regresar nunca.

 

El mundo no ha cambiado tanto, Señor:

mira esa aldea, cuántas cascadas podrían brotar de su charca, cuántos álamos de sus ortigas.

El mundo no ha sufrido tanto, Señor:

ya brota la espiga de trigo en la órbita de los que murieron de hambre,

ya las niñas saltan a la cuerda bajo las sombras de los que fueron decapitados.

 

La cosa no es tan trágica, Señor,

ya que existe el camino sin fin donde hasta el exilio es olvidado,

ya que existe el viento tan suave que en él hasta los suspiros son alegres,

ya que existe todo lo que grita el inmenso placer de estar vivo.

 

 

 

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ne te suicide pas Seigneur

 



Ne te suicide pas, Seigneur, voici qu’apparaît une orchidée parmi les ruines,

Ne te suicide pas, Seigneur, voici que renaît le ruisseau dans le cratère d’une tombe,

Ne te suicide pas, Seigneur, le ciel a mis du givre sur sa balafre, l’océan a guéri sa blessure d’un bandage de corail.

 

Ecoute, Seigneur, ton univers qui était enfantin comme le cartilage, le voilà revenu de sa première fougue, de sa grande

désobéissance ;

Les comètes continuent de voyager comme des berlines après une halte au carrefour de deux paniques,

L’azur n’en est que plus profond, d’avoir été un peu rapace,

L’aurore n’en est que plus belle, d’avoir failli ne jamais revenir.

 

Tout n’a pas tellement changé, Seigneur;

Regarde ce hameau, combien de cascades pourraient naître dans sa mare, combien de peupliers dans son ortie?

Tout n’a pas tellement souffert, Seigneur;

Déjà l’épi de blé pousse dans l’orbite de ceux qui moururent de faim,

Déjà les fillettes sautent à la corde sous les ombres de ceux que l’on décapita…

 

Tout n’est pas tellement tragique, Seigneur,

Puisqu’il y a la route sans fin où même l’exil est oublié,

Puisqu’il y a le vent si doux que même les soupirs y sont joyeux,

Puisqu’il y a tout ce qui hurlent l’immense plaisir d’être vivant !

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

alain bosquet

 

no te suicides, Señor

 

 

 

 

 

Θ


 

 

 

 

 

 

 

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