algo te identifica…

 

 

 

 

Algo te identifica con el que se aleja de ti,

y es la facultad común de volver: de ahí

tu más grande pesadumbre.

 

Algo te separa del que se queda contigo,

y es la esclavitud común de partir: de ahí

tus más nimios regocijos.

 

Me dirijo, en esta forma, a las individualidades colectivas,

tanto como a las colectividades individuales y a los que,

entre unas y otras, yacen marchando al son de las fronteras

o, simplemente, marcan el paso inmóvil en el borde del mundo.

 

Algo típicamente neutro, de inexorablemente neutro,

interpónese entre el ladrón y su víctima. Esto, así mismo,

puede discernirse tratándose del cirujano y del paciente.

Horrible medialuna, convexa y solar, cobija a unos y otros.

Porque el objeto hurtado tiene también su peso indiferente,

y el órgano intervenido, también su grasa triste.

 

¿Qué hay más desesperante en la tierra,

que la imposibilidad en que se halla el hombre feliz

de ser infortunado y el hombre bueno, de ser malvado?

 

¡Alejarse! ¡Quedarse! ¡Volver! ¡Partir!

Toda la mecánica social cabe en estas palabras.

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

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