Alessandra está paseando por una playa de la vida y la vemos desde atrás, como si nos llevara

en su remolque o en un vagón de cola, como si fuéramos su ayer o, más en general, su pasado.

Alessandra tiene los rasgos afilados, estirados, agudos, que le dan el aspecto de un [hermoso] roedor.

Desde este ángulo direccional podemos ver sus espléndidas piernas: el tibio hueco detrás de las

rodillas, que es íntimo como un nido; los muslos firmes y largos donde lo sensual se va haciendo

sexual mientras sube; las pantorrillas como bíceps gemelos; el tendón de Aquiles tenso, afilado como

un cuchillo o un espolón; los talones magullados y endurecidos de tanto suelo y de tantos tacones.

Alessandra está hermosa de melena y de piel y de falda corta y de piernas y de atrás, y nos va

dejando su estela de perfume de piel humana y de coco y de pimienta.

 

 

 


 

 

 

 

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