divorce

 

I have killed our lives together,

axed off each head,

with their poor blue eyes stuck in a beach ball

rolling separately down the drive.

I have killed all the good things,

but they are too stubborn for me.

They hang on.

The little words of companionship

have crawled into their graves,

the thread of compassion,

dear as a strawberry,

the mingling of bodies

that bore two daughters within us,

the look of you dressing,

early,

all the separate clothes, neat and folded,

you sitting on the edge of the bed

polishing your shoes with boot black,

and I loved you then, so wise from the shower,

and I loved you many other times

and I have been for months,

trying to drown it,

to push it under,

to keep its great red tongue

under like a fish,

but whenever I look they are on fire,

the bass, the bluefish, the wall-eyed flounder

blazing among the kelp and seaweed

like many suns battering up the waves

and my love stays bitterly glowing,

spasm of it will not sleep,

and I am helpless and thirsty and need shade

but there is no one to cover me –

not even God.

 

divorcio

 

He matado nuestra vida juntos,

he cortado cada cabeza,

con sus tristes ojos azules atrapados en una pelota de playa,

rodando por separado afuera del garaje.

He matado todas las cosas buenas

pero son demasiado tercas.

Se cuelgan.

Las pequeñas palabras de tu compañía

se han arrastrado hasta su tumba,

el hilo de la compasión,

como una frambuesa querida,

los cuerpos entrelazados

cargando a nuestras dos hijas,

tu recuerdo vistiéndose

temprano,

toda la ropa limpia, separada y doblada,

tú sentándote en el borde de la cama

lustrando tus zapatos con un limpiabotas,

y yo te amaba entonces, eras tan sabio desde la ducha,

y te amé tantas otras veces

y he estado por meses,

tratando de ahogarlo,

presionando,

para mantener su gigantesca lengua roja

por debajo, como un pez.

Pero a donde quiera yo vaya están todos en llamas,

el róbalo, el pez dorado, sus ojos amurallados flotando

ardiendo entre plancton y algas marinas

como tantos otros soles azotando las olas,

y mi amor se queda amargamente brillando,

como un espasmo que se niega dormir,

y estoy indefensa y sedienta y necesito una sombra

pero no hay nadie para cubrirme –

ni siquiera Dios.

 

 

 

anne sexton

divorcio

traducción de beatriz estrada moreno

 

 

 

 


 

 

 

 

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