a curse against elegies

 

Oh, love, why do we argue like this?

I am tired of all your pious talk.

Also, I am tired of all the dead.

They refuse to listen,

so leave them alone.

Take your foot out of the graveyard,

they are busy being dead.

Everyone was always to blame:

the last empty fifth of booze,

the rusty nails and chicken feathers

that stuck in the mud on the back doorstep,

the worms that lived under the cat’s ear

and the thin-lipped preacher

who refused to call

except once on a flea-ridden day

when he came scuffing in through the yard

looking for a scapegoat.

I hid in the kitchen under the ragbag.

I refuse to remember the dead.

And the dead are bored with the whole thing.

But you – you go ahead,

go on, go on back down

into the graveyard,

lie down where you think their faces are;

talk back to your old bad dreams.

una maldición contra las elegías

 

Oh, amor, ¿por qué argumentamos así?

Estoy cansada de toda tu charla piadosa.

Además, estoy cansada de todos los muertos.

Se niegan a escuchar,

así que los dejo solos.

Retira el pie del cementerio,

están ocupados estando muertos.

Todos tenían siempre la culpa:

vaciar la última quinta parte del licor,

los clavos oxidados y las plumas de pollo

que se pegaban al barro en el escalón de la puerta trasera,

los gusanos que vivían bajo la oreja del gato

y el predicador de labios finos

que rechazaba las llamadas

excepto una vez, un día infestado de pulgas

cuando vino arrastrándose a través del patio

en busca de alguien que pagara el pato.

Me escondí en la cocina bajo la bolsa de los retales.

Me niego a recordar a los muertos.

Y los muertos están aburridos de todo el asunto.

Pero tú – tú sigue adelante,

sigue, sigue volviendo atrás

en el cementerio,

túmbate donde crees que están sus caras;

responde a tus viejos sueños malos.