antonio gamoneda

 

creo que la pasión verdadera está en la hoja en blanco

miguel angel gara y rodrigo galarza

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la poesía parte de lo desconocido y se dirige hacia lo desconocido

Miguel Angel Gara y Rodrigo Galarza poetas y colaboradores se fueron a visitar y al poeta Antonio Gamoneda. He aquí lo que el maestro les contó.

 

Antonio Gamoneda es uno de los poetas europeos vivos más admirados y cuya influencia es más notoria en la actual poesía española. A pesar de que nunca ha coadyuvado con ninguna escuela, movimiento ni generación.

Nos citamos con Gamoneda en una cafetería de la calle Ancha de León, ciudad donde vive desde hace incontables años. Aguarda en una mesa embozado por la intensa luz nublada del barrio húmedo. Fuma, y eso nos sorprende, tal vez por su edad, o porque fumar viene a ser ya casi un delito.

 

Miguel A. Gara: ¿Cómo escribe Antonio Gamoneda? Creo que has pasado temporadas largas sin escribir, o al menos sin publicar.

Antonio Gamoneda: No tengo o no he tenido nunca demasiada prisa por publicar. Por ejemplo entre el 58 y el 70 aparecieron, y digo aparecieron porque me los pidieron, catorce o quince poemas en distintas revistas y sitios, pero no publiqué ningún libro y tampoco escribí nada apenas.

MG: En descripción de la mentira tengo entendido que a partir del primer verso “El óxido se posó en mi lengua con el sabor de una desaparición” surgió el resto del poema, o al menos el tono.

Antonio Gamoneda: Ese verso fue precisamente el primero después de esos doce años de silencio. De todas formas el promedio mío de tiempo entre libro y libro ha sido de cinco o seis años.

Rodrigo Galarza: ¿Cómo te sientes ahora con tantos compromisos? Es decir por un lado será halagador pero por otro fatigoso, ese reconocimiento de tu obra.

Antonio Gamoneda: Sí claro, lo es. En cierto modo.

MG: La labor de corrección ¿Cómo es?

Antonio Gamoneda: En mi caso consiste en no dar nunca por acabado un libro, esté publicado o no, es igual. Yo pienso que la escritura es fundamentalmente reescritura. A veces, el verdadero poema está dentro de otro y la envoltura es falsa. Y con los años te das cuenta. Me encanta tachar. Incluso enmendar libros publicados. Volver a reescribir.

RG: ¿Enmendar libros publicados?

Antonio Gamoneda: Sí, incluso he llegado a cambiar poemas hasta que han acabado siendo lo contrario de lo que eran al principio. Luego que cada uno se quede con la versión que quiera porque al final resultan casi irreconocibles entre sí.

MG: ¿ Consideras que ese cambio de los poemas corresponde a un cambio vital?

Antonio Gamoneda: Sí, yo creo que efectivamente no soy el mismo que cuando hice el poema por lo que llega a tener un valor de generación aunque esté en contradicción conmigo actualmente. No me preocupa en cualquier caso. Creo que manda el poema, no mando yo.

RG: La contradicción embellece.

MG: Perdimos hace relativamente poco a Claudio Rodríguez. Fuiste amigo de él. ¿Cómo era Claudio?

Antonio Gamoneda: Claudio Rodríguez era un auténtico ángel. Era un zamorano que cometía tales ingenuidades que uno se quedaba pasmado. Pero luego literariamente, como sabéis, era otra cosa. No hay un precedente en poesía a la juventud y calidad con que hizo Don de la ebriedad , excepto Rimbaud. Además era muy buena persona, con posibilidades, eso sí, de meter la pata continuamente. A veces tenía una vanidad que no le desmejoraba y otras veces se olvidaba completamente de sí mismo. Por ejemplo en un momento dado le interesaba jugar a los chinos (por cierto cuando jugábamos siempre me ganaba) y entonces la poesía era completamente secundaria. Ese desdoblamiento le llegaba probablemente de su naturaleza ingenua, angélica.

MG: ¿Acusó él alguna vez haber hecho una obra tan grande siendo tan joven? Quiero decir que aunque sus siguientes libros son magníficos también (sobre todo Alianza y Condena bajo mi punto de vista) tal vez no consiguió llegar nunca al nivel de excelencia de su primer libro.

Antonio Gamoneda: No estoy seguro de lo que él pensaba de eso. Aunque desde luego quizá el último libro ya da señales de cierto agotamiento. Lo cual no me extraña. Yo siempre he dicho que cada poeta lleva consigo una fecha de caducidad que puede ser antes o después. En el caso de Claudio lo significativo creo que es la enorme calidad de su escritura. Ahora se ha publicado un libro de él que se llama Casi una leyenda creo que no ha sido acertado publicarlo porque son poemas incompletos y realmente residuales ya. Me parece un mal favor que se le ha hecho y no añade absolutamente nada. De todos modos ahí queda el resto de su obra.

MG: ¿En la poesía se dan muchos palos de ciego?

Antonio Gamoneda: Eso se sigue y lo seguiréis haciendo toda la vida. Pero es el impulso poético, lo que hay detrás, lo que sirve como decantador.

MG: En tu obra se nota una evolución, o una caída, o una diferencia desde que publicaste Sublevación inmóvil , por cierto, ¿publicaste algo antes?

Antonio Gamoneda: Es una historia curiosa porque gané un premio que organizaba una revista por un libro y cuando ya había recibido las pruebas de imprenta y estaba todo preparado para publicarlo resulta que la revista quebró y me quedé en eso, en las galeradas.

MG: O sea que entonces el primero fue Sublevación inmóvil que quedó finalista del Adonais. Ganó Paco Brines si no me equivocó.

Antonio Gamoneda: Sí pero yo estaba más contento con la plaqueta de cuarenta páginas.

RG: O sea el que iba a salir y no salió.

Antonio Gamoneda: Sí, para mí es mejor que Sublevación inmóvil que por otra parte es el poemario que más he modificado a lo largo del tiempo. Además quizá fue la única vez que yo tenía verdadera necesidad de publicar. Después no he tenido nunca demasiada prisa y e incluso me ha dado igual o me da igual. Creo que la pasión verdadera está en la hoja en blanco. Allí es donde nos la jugamos y donde sucede algo que puede ser fuerte e intenso, luego viene la publicación, y viene el reconocimiento, si lo hay, y la crítica, y si es buena mejor todavía, pero, el verdadero asunto, que roza lo milagroso, se produce en el papel en blanco.

RG: ¿Crees que la crítica te ha leído bien?

Antonio Gamoneda: Creo que la crítica de poesía en España en general está mal. Hay tres o cuatro nombres, que sin embargo no tienen una posición en los medios. Existe la crítica que funciona en los suplementos. En las revistas también hay mucha gente joven a la que a veces le falta formación aunque le sobre sensibilidad, pero en los medios a veces es peor porque muchos están haciendo crítica literaria de poesía cuando podrían o querrían hacer otra cosa.

MG: Qué te parece Alvarez Ortega.

Antonio Gamoneda: Es un magnífico poeta.

RG: A los dos nos gusta bastante.

Antonio Gamoneda: Manolo Alvarez Ortega siempre ha publicado en colecciones de poca difusión y la culpa de que no esté tan valorado no es de él. Yo hago muy poco por publicar, pero tengo la suerte, o lo que sea, de que se acuerdan de mí desde hace unos años. Pero Manolo desaparece. Conozco un caso más extremo todavía de un poeta amigo mío, que además, para mí, es el mejor poeta europeo, un portugués: Herberto Helder. Fijaos como será que cuando le entran las depres, los amigos le tienen que dejar la comida a la puerta de casa para que coma algo. Se pasa temporadas en que lo único que hace es bajar a un bar de obreros bajo su casa en Lisboa, se toma unos vinos o unos cafés y después vuelve a subir. Se puede estar seis meses sin salir de casa. Además es un excelente traductor, es más, en muchos casos, mejora el original. (Risas)

MG: ¿Qué te parece Eugenio de Andrade?

Antonio Gamoneda: Muy bien también, aunque me gusta más Hélder. La poesía en Portugal yo pienso que da una media superior a la española.

MG: Lo digo porque creo que de algún modo Andrade se te parece. Aunque él hable de la luz y tú no, o tú también, aunque hables de una luz distinta, color hueso. Es decir lo que alguna vez te he oído de las “Odas a la muerte de mi padre” de Jorge Manrique, algo que es terrible y que produce sin embargo un placer enorme leerlo.

Antonio Gamoneda: Claro, la poesía se basa en eso, en crear un objeto cuya materia es el lenguaje y que incluso teniendo su punto de partida en el sufrimiento se orienta a crear un placer y una comprensión, o una emoción. El resultado debe ser placentero con independencia de los contenidos.

RG: Eso se nota mucho en tu poesía, hacer que el dolor sea transparente.

Antonio Gamoneda: En cierto modo en esa conversión del sufrimiento a objeto de placer para cualquier poeta hay algo que no llega a ser una salvación pero se le parece.

RG: ¿Leíste a Ricardo Molinari?

Antonio Gamoneda: No mucho. Pero sí.

RG: Es un poeta argentino que me gusta mucho y que se me asemeja a Alvarez Ortega. Aunque está muy poco editado aquí en España.

Antonio Gamoneda: Sí. Creo que tengo algún libro.

MG:¿Hay algún otro poeta en Europa que te guste, al margen del horror de las traducciones?

Antonio Gamoneda: A mí las traducciones me producen casi siempre malestar, porque suelen ser informativas. Muchas veces el resultado no es un poema. En los jóvenes esto produce un efecto negativo porque tienden a imitar la traducción y no es concordante lo que están leyendo a lo que el poeta hizo en su lengua original. Puedo leer francés y portugués pero no inglés o alemán y dentro de lo que conozco el poeta europeo que más me interesa como os dije antes es Herberto Helder.

También he hecho con mi hija algunas traducciones del francés pero son la equivalencia de los poemas originales. Nunca he pretendido crear ninguna igualdad poemática porque me parece imposible. En todo caso sería, como digo, una equivalencia, que no es lo mismo que una igualdad. Y ahí no hay más remedio muchas veces que ser traidor al poeta de origen.

MG: Te escuché en una entrevista un concepto que me interesó. Hablabas de los “Puntos de incandescencia” que hay en toda traducción. ¿En la poesía en tu propio idioma también se dan esos “puntos de incandescencia”? ¿O sea, es más importante en poesía los árboles que el bosque?

Antonio Gamoneda: De hecho, creo que lo único que se puede captar son esos pequeños relámpagos.

MG:¿Hay que dar una idea más allá de la información?

Antonio Gamoneda: La forma que se recoge en las traducciones no tiene nada que ver con la que le dio el poeta. Para mí la traducción de un poema que sea una igualdad en otra lengua no me parece bien. El aspecto compositivo que es esencial, desaparece.

MG: Tú has sido también estudioso y crítico de arte. ¿Ha influido ese conocimiento de las artes plásticas en tu obra? Por ejemplo hay una cosa que yo veo dificilísima y que tú haces mucho en tu poesía que es la referencia abundante a colores. Creo que es difícil meter un color en un poema sin que chirríe o sin que resulte tópico o amanerado.

Antonio Gamoneda: Hice crítica de arte hasta que me di cuenta de que había cierta falsedad en lo que hacía. Lo que colocaba allí era más bien el resultado de mi entusiasmo o mi decepción con la obra o la interpretación de intenciones del artista plástico. Y eso no es crítica de arte. El arte es visual. Es muy difícil decir con palabras lo que es una composición. Aunque a los editores les parecía bien lo que hacía, me di cuenta, o tomé conciencia, de que era un discurso paralelo pero no crítica de arte.

MG: La del crítico es una labor ambivalente. Por un lado siempre se tiene la sensación de que el crítico es un creador frustrado pero a la vez es imprescindible que haya críticos e incluso ser críticos.

Antonio Gamoneda: A mí no me gusta la crítica en España en general. En poesía creo que muchos aparentemente más desconocidos, son los mejores, Julian Jiménez Efferman, Carlos Piera, Miguel Casado… seguramente habrá más, desconocidos o no, pero para mí desde luego no hay más de cuatro o cinco.

RG: ¿Cuál crees que ha sido la evolución de tu reconocimiento en España? ¿Cómo has sentido eso?

Antonio Gamoneda: No sé. La pasión que realmente me interesa, repito, es la de la hoja en blanco. No me parece mal que se hable de mi obra si no se dicen bobadas, claro, pero lo que me interesa en ese sentido es advertir cómo alguien ha interiorizado tu misma interioridad. Sin llegar al desinterés de no importarme nada lo que se diga de mi poesía, tampoco me parecen esenciales ni las pompas ni las alabanzas.

RG: En el suplemento Ñ del diario Clarín de Buenos Aries salió hace tiempo un especial o un comentario a tu poesía. No sé si lo sabes. Eres amigo o conocido de Blanca Varela ¿no?

Antonio Gamoneda: Sí, hice una especie de epílogo a un libro de ella. Más o menos en clave poética.

RG: En América es conocida pero en sectores muy pequeños. No es una poeta tampoco tan popular. Supongo que en Perú será más conocida pero en Argentina no tanto. Hay una cierta desconexión entre unos países y otros. ¿Tienes relación con poetas extranjeros, ya no solo iberoamericanos?

Antonio Gamoneda: En Septiembre, a finales estuve en Tánger. Conocí a algunos poetas árabes que hablaban español y allí me dijeron que había un libro mío traducido al árabe y que llevaba año y pico publicado. Si se entera mi agente, aunque no haya dinero de por medio, monta la de dios. (Risas)

MG: ¿Crees que en este siglo se producirán vanguardias parecidas a lo que ocurrió en el siglo XX?

Antonio Gamoneda: Creo que repetirse no. Tal vez se recobrarán de otra manera. Creo que la vanguardia consiste en hacer avanzar la tradición. Es decir la vanguardia como tradición hacia delante. De todas formas no me atrevo a profetizar nada y como comprenderás tampoco pienso demasiado en ello. (silencio)

En todo caso haría una sola generalización y es que estoy seguro que ahora, hace cien años y dentro de cien años, la poesía no será la palabra normalizada, es decir la poesía será siempre un lenguaje distinto que el lenguaje mediático o el lenguaje coloquial. Por que si utilizamos en un poema el mismo lenguaje que en un periódico o que nosotros utilizamos aquí no tendría sentido. La poesía parte de lo desconocido y se dirige hacia lo desconocido. Pretender entender la poesía como se entiende un parte meteorológico me parece una simpleza.

Yo conozco mi pensamiento poético cuando me lo dicen las palabras ya escritas. No estoy de acuerdo con una poesía programada, explicitada que se desenvuelve en el mismo terreno que otros lenguajes informativos, me da igual que sea el científico, el mediático, el coloquial u otro. En poesía estamos en otro terreno, difícil, movedizo en el cual podemos cometer muchas equivocaciones, pero no esa.

Hay una cosa que la digo también muchas veces. Durante siglos la poesía tuvo una función social informativa, los cancioneros, las gestas, existían para dar noticia, para exaltar un sentimiento religioso, para alabar, para denostar, para comunicar. La poesía entonces era un elemento mediático, el único elemento informativo. Pero hace unos 500 años aprox. la poesía empieza a ser un lenguaje diferenciado y pasa a generar otros valores estéticos o literarios.

MG: La poesía deja de dar noticia de lo objetivo.

Antonio Gamoneda: Claro, por ejemplo en el 27 Cernuda tiene una época de surrealismo y luego sin embargo se embarca en un realismo por su necesidad de comunicar su enemistad consigo mismo, su tragedia, y hay un momento en sus últimos años en que él casi, casi, dice con sinceridad que probablemente se ha equivocado. Y lo dice de la siguiente manera: “Quizás yo no he sabido guardar la suficiente distancia entre el lenguaje poético y mi vida”.

Luego vienen los otros referentes para los jóvenes realistas. Jaime Gil de Biedma, un hombre inteligentísimo pero que escribió poco. Pero claro, de un Cernuda o de un Jaime Gil de Biedma no se toma a menudo más que el formato y no la gran autoexigencia que ambos tenían con su poesía.

RG: Es verdad.

MG: Es eso que decías tú de que a menudo se siguen “modelos equivocados” en el sentido de no seguir lo esencial de un poeta. Además, se traiciona una cosa básica, que es el ritmo, la música. Las posibilidades rítmicas tan ricas que tiene el castellano por seguir a ciegas un concepto, o lo que es peor a veces, la traducción de un concepto.

Antonio Gamoneda: Por eso tenemos la posibilidad de decir lo que no se puede decir fuera de la poesía. Nos equivocaremos muchas veces, y el “palabrismo” a ultranza no conduce a ninguna parte tampoco. Pero yo sigo pensando lo que os decía antes. El poeta parte de lo desconocido y va a lo desconocido. En el interregno se produce una aparición que tiene algo parecido a una luz y poco que ver con el razonamiento y la normalización de la palabra. La poesía es una palabra anormal, un lenguaje anormal. Aleixandre decía a veces que la poesía es comunicación y puede ser, pero la pregunta es ¿comunicación de qué?, de conceptos desde luego no.

RG: ¿Conociste a Aleixandre?

Antonio Gamoneda: Creo que soy el único poeta de mi generación que no lo conoció. Una vez le llamé para ver si podía recibirme en Madrid. Creo que yo tenía 25 años. Me dijeron que sí, pero prudentemente, estando ya en Madrid, volví a llamar y resulta que no podía verle porque Don Vicente tenía unas decimillas. ¡Y resulta que yo estaba con una gripe de la hostia! Adiós Don Vicente. (Risas)

MG: Creo que era un poco hipocondríaco.

Antonio Gamoneda: Sí, me parece que también tenía un problema grave pero ni mucho menos tan grave como él creía.

MG: O sea que si se entera de lo de tu gripe.

Antonio Gamoneda: Imagínate.

 

Miguel Angel Gara. Madrid . Octubre 2005

Rodrigo Galarza

 

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