antonio gamoneda

 

canción errónea

 

Tusquets. Barcelona, 2012

 

Históricamente ahora mismo, ante el dolor español y planetario de una pobreza que comporta hambre, enfermedad y muerte, nuestro lenguaje ha de ser poética y moralmente subversivo. Y nuestra conducta. El sufrimiento de causa social es nuestro sufrimiento y penetra nuestra conciencia, que creación literaria que no lleve consigo conciencia no es creación.

[discurso en la Biblioteca Nacional] 

 

En el pórtico del libro, hace esta enumeración de conceptos y contenidos:

 

Luz, Otras luces, Límites, Imposibilidades, Insistencias,
 
Contradicciones, Fiestas fúnebres, Causas ciegas,
 
Extravíos, Causas lingüísticas, Indiferencia,
 
Negaciones, Olvido, Ira, Agonía, Madera,
 
Poemas con nombre, Pérdidas
 
[“una relación que me parece aplicable a los que son contenidos de
Canción errónea, que van a darse inadvertidamente dispersos o contiguos.”]

 

 

Exentos de título y no sometidos a ningún criterio de organización, de uno de ellos
son estas estrofas finales, que resumen el tono y los temas fundamentales del libro:
 
 
 

Amo este cuerpo viejo y la sustancia

de su miseria clínica.

                                El olvido

disuelve la materia pensativa

ante los grandes vidrios

de la mentira.

                      Ya

todo está dirimido.

 

No hay causa en mí. En mí no hay

más que cansancio y

un antiguo extravío:

                               ir

de la inexistencia

a la inexistencia.

                          Es

un sueño.

               Un sueño vacío.

Pero sucede.

                    Yo amo

todo cuanto he creído

viviente en mí.

                      Amé las manos

grandes de mi madre y

aquel metal antiguo

de sus ojos y aquel

cansancio lleno de luz

y de frío.

 

              Desprecio

la eternidad.

                   He vivido

y no sé por qué.

                         Ahora

he de amar mi propia muerte

y no sé morir.

 

                      Qué equívoco.