el personal

 


UMBRAL

 

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Todas las mañanas cuando estoy escribiendo este diario, llama a la puerta el cobrador del gas, el cartero o un adventista del Séptimo Día que quiere salvarme. A mí no me molestan estas interrupciones. Más bien, me gustan,  porque así la prosa se orea de actualidad y contacto con el pueblo. Me lo dijo don Ramón del Valle Inclán, en La Granja del Henar, mientras esperaba que el limpia le lustrase los zapatos a don Manuel Azaña, para que luego se los lustrase a él, que era un dandy:


-Mire usted, joven, hay que bajar al arroyo.


Claro, maestro, lo que pasa es que luego vienen los exquisitos que se la cogen con papel de.fumar Jean y te llaman costumbrista. Por otra parte, para qué  bajar al arroyo, si el arroyo sube todos los días a mi casa en figura de cobrador de la luz o vendedor de libros a domicilio.
A la hermosa hueste de los tocadores de timbre cotidianos, se une estos días el personal que te felicita las pascuas: regadores. serenos, repartidores de  telegramas, repartidores de flores, repartidores de cestas, repartidores en general.

A mí nadie me riega nada, nadie me serena, nadie me trae flores ni cestas pero le doy cinco duros a cada repartidor. Este año han hecho las  felicitaciones del tamaño de un sello que el papel también ha subido. Son el residuo humano de un sistema social que ha sustituido la justicia por la propina, el jornal digno por la caridad y la igualdad humana por la felicitación servil.

Así que me dedico a hacer labor política con ellos:


-Pase, pase, que usted y yo tenemos que charlar un rato.


Se quedan un poco perplejos, porque quieren seguir felicitando gente sin parar, preocupadísimos porque todo el Madrid burgués tenga unas felices pascuas, y si pierden un rato en mi casa no amortizan los cinco duros que les he dado. Pero yo voy al grano:


-¿No, se da usted cuenta de que esto es una tontería y una miseria?

¿Por qué no se hace -usted- de Comisiones Obreras, de Tierno o

del PSOE, por lo menos?


Ya sé que,es propaganda ilegal, pero de alguna manera tengo que recuperar los cinco duros que le he dado al pueblo. Y los recupero ideológicamente. Ahora que ha pasado el referéndum. yo hago campaña electoral por libre.

Con  la comodidad de que el electorado viene a verme a casa. No trabajo para ningún partido en concreto, sino para los partidos del pueblo, del obrero, de la democracia en general. Como recibo mucha propaganda política y alguna ya me la sé de oírsela verbalmente a los que la han escrito, pues no la leo y se la regalo a estos fieles servidores subidores de pisos, viajeros de ascensor y felicitadores de pascuas:


-Ahí tiene, buen hombre, léase todo eso, incorpórese

a la dialéctica de la Historia y verá como al año que viene

no anda pidiendo cinco duros por las casas.


-Es que hay casas donde dan veinte.


Ha sido una puñalada a traición. A algunos les doy Mundo Obrero y Playboy, para despertarles el alma y el cuerpo. Porque también recibo mucha prensa del corazón y de la ingle. Se van encantados con tanto papel. Espero que no lo vendan como papelote. Me cuenta Hafida, embajadora de Argelia:

-En mi país se han hecho unas aldeas socialistas

con agua en cada casa, suprimiendo la alberca colectiva.

Pero han aparecido todos los grifos rotos.


El agua, la fuente, la alberca, era la coartada de la mujer argelina para salir de casa, reunirse con otras mujeres y charlas. El grifo particular terminaba con eso. Les han arreglado los grifos, pero han vuelto a poner una fuente en cada pueblo. Quiere decirse que con la gente nunca se sabe. A lo mejor los regadores y los barrenderos prefieren los cinco duros de limosna, a la justicia social. Sería el ideal paternalista de la derecha. Yo espero que el personal sepa ya que la revolución social es algo más que un christma.

 

 

 

 


 

 

 

 

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