NUEVAS APROXIMACIONES A LA POESÍA DE E. E. CUMMINGS:

 

ESTUDIO ESTILÍSTICO DE “l(a”

 

 

eva maría gómez jiménez

 

 

 

 

Universidad de Granada

 

 

Tras ofrecer una breve descripción del poema, incluyo los resultados del análisis según tres conceptos claves: la noción de unidad, la dualidad de estratos sobre los que se construye el texto y la iconicidad fonológica. Los resultados del estudio son claros: sus experimentos lingüísticos son significativos y efectivos respecto al contenido del poema, que se construye visualmente a través de la interacción de los niveles grafológico, morfológico, y gramatical.

 

  

E. E. Cummings (1894-1962) ha ayudado a explorar nuevas vías de expresión lingüística, especialmente dentro del discurso poético. Algunos de esos experimentos por los que el autor ha destacado han sido la creación léxica, el aprovechamiento de los signos de puntuación o la representación de variedades dialectales y de registro. El porcentaje de poemas con este tipo de procedimientos es amplio, y además se mantiene –aunque de forma más suave– hasta sus últimas publicaciones.

Uno de los poemas más tardíos del autor, “l(a” (1958), es el paradigma perfecto de esta poesía experimental, y como tal, los estudios en torno a él han sido numerosos.

Es un poema que a primera vista parece arbitrario, pero su desgranamiento nos permite descubrir que no lo es tanto.

El objetivo de este artículo es llevar a cabo un acercamiento al poema aportando una perspectiva diferente, donde los rasgos lingüísticos del texto sean la base que fundamente su recepción crítica y el modo en que el autor nos ha transmitido esta escena otoñal. Para lograrlo, he tomado los principios de la Crítica Lingüística como método de aproximación al poema, precisamente porque esta corriente se asienta sobre las evidencias lingüísticas.

 

el poema

 

El poema “l(a” se publicó por primera vez en 1958 dentro de la colección 95 Poems, siendo ésta la última publicación poética en vida del autor. Este libro destaca por su vigor y frescura, por su interés en algunos individuos ordinarios y por su especial atención sobre ciertas entidades del mundo natural.

El libro, tomado como una unidad compleja, se abre al lector con este primer poema, fuertemente marcado por la soledad y la melancolía, y se cierra con “if up’s the word;and a world grows greener”, una explosión de emociones donde el autor celebra la unión de los dos amantes. El texto que nos ocupa es el siguiente:

 

l(a

 

le

af

fa

 

ll

s)

one

 

l

 

iness

 

Que el poema presenta una apariencia visual destacable es un hecho que no puede dudarse, como el empleo del verso libre. El texto está compuesto de cinco estrofas cuya disposición responde a un esquema en el que se alternan estrofas de uno y tres versos.

Este tipo de estructura matemática es muy típica en el discurso poético de Cummings. Asimismo, se trata de un poema destinado a ser visto –y no leído–, contrariamente a lo que por tradición se ha venido asociando a la poesía.

 

 

El poema carece de título, pero incluye el número uno en la línea correspondiente. La ausencia de títulos es una práctica muy común en la poesía de Cummings, de hecho, en todos los volúmenes publicados por el autor se cuentan menos de veinte títulos. La práctica del autor consistía en numerar los poemas conforme a su posición con respecto a la colección en la que aparecían, de ahí que este texto, al ser el primero de 95 Poems, incluya dicho número en la línea de título.

 

95 Poems 1958

 

1 l(a

2 to stand(alone)in some

3 now air is air and thing is thing :no bliss

4 this man’s heart

5 crazy jay blue)

6 spirit colossal

7 because you take life in your stride(instead

[… ]

 

 

El primer verso del poema comienza con la letra ele de la palabra loneliness

La particularidad de este verso radica en la separación de dicha letra mediante el uso de un paréntesis, quedando ésta señalada con respecto a la totalidad de la palabra. En este sentido, merecen especial atención la similitud visual de este letra con el número uno, así como con el pronombre personal de primera persona del singular.

Este aislamiento se produce no sólo en el primer verso, sino también en el quinto y el octavo. Más allá del simple parecido visual, se trata de una representación gráfica de los conceptos de unidad, singularidad y soledad, tratándose de una aproximación que se produce gracias al uso de la letra minúscula:

 

Tipografías de la letra ele minúscula, el número uno y la letra i mayúscula

 

1 l I

 

Respecto al contenido del poema, cabe destacar que se resume básicamente en una única hoja que cae. Esa unicidad se reitera en el verso sétimo, donde el autor ha separado a conciencia las tres letras one de la palabra loneliness.

Además, por un procedimiento de desviación tipográfica se crea un nuevo sustantivo: oneliness

 

El texto está compuesto por cuatro palabras, tres de las cuales se dividen a lo largo del texto en versos breves de no más de tres letras, a excepción de la última línea. En este sentido, el poema nos recuerda la propia figura del número uno.

La propia apariencia del poema provoca una lectura a movimientos cortos de izquierda a derecha, intercalados por cuatro espacios en blanco, y produciéndose en el último verso un movimiento mayor. Adicionalmente, al leer el poema con detenimiento, nos damos cuenta de la semejanza entre el movimiento que hacemos durante la lectura y la propia caída de la hoja, oscilante, a pequeños intervalos, suspendida a veces en el aire y dejando un desplazamiento final más largo en el que la hoja, finalmente, se posa sobre el suelo.

 

Recientes estudios han demostrado las diferentes alternativas de la caída de una hoja; en concreto se plantean cinco posibilidades, tres de las cuales son propiamente verticales y por tanto, cercanas al poema que nos ocupa.

 

 

 hh

 

 

 

En definitiva, existe una serie de procedimientos morfológicos, gramaticales y grafológicos que hacen que prestemos una especial atención al concepto de unicidad y a esa sensación de soledad que el poema transmite. Los conceptos de loneliness, oneliness y one están íntimamente relacionados en este texto, que a pesar de ser breve, logra condensar en varias ocasiones dichos conceptos, destacando así su importancia en la percepción de la obra.

 

el uso de los paréntesis y la dualidad de estratos

 

El poema se encuentra fragmentado gracias al uso de estos signos. Si lo trasladáramos a una estructura horizontal, tendríamos algo así:

 

 

l(a leaf falls)oneliness

 

 

Algunos autores han señalado la dificultad de estos paréntesis sobre las cuestiones traductológicas del poema. Sin embargo, la peculiaridad de estos signos radica en que su uso aquí se aleja de las convenciones: no se trata de aislar ciertos elementos de los que se puede prescindir en una oración, sino precisamente de darles relevancia y aportar una dimensión nueva dentro del discurso poético.

 

Así,

 

a leaf falls

 

queda enmarcado dentro de los paréntesis e incrustado, a su vez, en la palabra

 

loneliness

 

Da la impresión de que la hoja se desplomara sobre esa soledad como se desploma sobre el suelo que se supone ha de tocar en su caída.

En términos icónicos, destaca nuevamente la forma de los paréntesis, muy similares al propio movimiento de la caída de la hoja. Si volvemos a los desplazamientos descritos vemos que el primero, y especialmente el quinto, son prácticamente idénticos a la forma del paréntesis:

 

(

)

 

El autor deja en tres ocasiones la letra ele sola, remarcando de esta forma la verticalidad del poema y de la caída de lo hoja.

Es por este tipo de procedimientos por los que se puede considerar la dualidad de estratos en el presente poema, que va más allá del simple alejamiento de las convenciones gramaticales para darnos una original visión de esta imagen otoñal.

 

fonemas fricativos e iconicidad fonológica

 

Hace un uso reiterado de dos sonidos fricativos.

Por un lado, el labiodental sordo, que aparece en los versos tercero y cuarto

 

–leaf / falls–

 

por otro, el alveolar sordo, en los versos sexto y noveno

 

–falls … loneliness

 

Si leemos el poema en voz alta en lugar de observarlo o leerlo para nosotros, comprobaremos la fuerte presencia de ambos sonidos con respecto al texto; sonidos que a su vez, representan el ruido de la hoja al caer, afectada por la acción del viento.

 

 

conclusiones

 

 

El análisis que he llevado a cabo sobre “1(a” se ha centrado en la forma a través de la cual el lenguaje del poema consigue recrear el movimiento de la hoja al caer. Esta recreación se dispone no sólo a nivel conceptual, sino también a nivel fonético y visual: mediante la lectura del poema, sabemos que se trata de una hoja que cae, pero mediante determinados recursos lingüísticos somos capaces de escuchar y ver esa caída.

Por consiguiente, este análisis pone de manifiesto que nada es arbitrario en el poema de E. E. Cummings. Como hemos ido observando, hace falta desgranar el texto para darnos cuenta de qué recursos emplea y con qué efectos: se trata, pues, de tácticas fonológicas (la recreación del sonido de la hoja al caer), grafológicas (el uso a conciencia de determinadas letras y signos de puntuación, de espacios en blanco y rupturas de palabras), y gramaticales (el empleo de una oración marcada que se inserta visualmente dentro de una palabra). Es precisamente a través de este desmembramiento como podemos comprobar la minuciosidad de la técnica del autor, tan debatida a lo largo de su historia.

Gracias a todos estos recursos, la percepción del lector de la imagen descrita es más accesible, directa y clara que si el poema estuviera configurado de una forma tradicional. En definitiva, el proceso de lectura va más allá de lo lingüístico –aunque lo lingüístico es precisamente el punto de partida, y la base sobre la que se asienta este discurso poético– para alcanzar dimensiones sensoriales tales como la vista y el oído. Y es aquí, precisamente, donde el autor de Cambridge ha sido capaz de regalarnos una obra totalmente nueva dentro de la literatura norteamericana del siglo XX: ésta es su contribución.