crecida

Con la sangre hasta la cintura, algunas veces

con la sangre hasta el borde de la boca,

voy

avanzando

lentamente, con la sangre

hasta el borde de los labios

algunas veces,

voy

avanzando sobre este viejo suelo,

sobre la tierra hundida en sangre,

voy

avanzando lentamente,

hundiendo los brazos

en sangre,

algunas

veces tragando sangre,

voy sobre Europa

como en la proa

de un barco desmantelado

que hace sangre,

voy

mirando, algunas veces,

al cielo

bajo,

que refleja

la luz de la sangre roja derramada,

avanzo

muy

penosamente,

hundidos los brazos en espesa

sangre,

 

 

es

como una esperma roja represada,

mis pies

pisan sangre de hombres vivos

muertos,

cortados de repente, heridos súbitos,

niños

con el pequeño corazón volcado, voy

sumido en sangre

salida,

algunas veces

sube hasta los ojos y no me deja ver,

no

veo más que sangre,

siempre

sangre,

sobre Europa no hay más que

sangre.

Traigo una rosa en sangre

entre las manos

ensangrentadas. Porque es que

no hay más que sangre,

y una horrorosa sed

dando gritos en medio de la sangre,

y una horrorosa sed

dando gritos en medio de la sangre.

Blas de Otero

De: “Ángel fieramente humano” – 2 “Hombre” – II – 1947-1949

Recogido en “Blas de Otero – Obra Completa” – 1935 – 1977

Ed. Galaxia Gutenberg – 2013