ni siquiera pedimos felicidad, sólo un poco menos de dolor

we don’t even ask happiness, just a little less pain

 

 

 

 

algunas personas nunca se vuelven locas.
que vidas verdaderamente horribles
deben llevar

some people never go crazy.
what truly horrible lives
they must lead

¿brazos de mi alma?
¿moscas?
¿cantando?
¿qué clase de mierda es ésta?
es tan fácil ser un poeta
y tan difícil ser
un hombre.

arms of my soul?
flies?
singing?
what kind of shit is
this?
it’s so easy to be a poet
and so hard to be
a man.

 

 

 

los orgullosos y delgados moribundos

.

.

veo a viejos pensionistas en los
supermercados y están delgados y
orgullosos y se están muriendo
están hambrientos, de pie y sin decir
nada. hace mucho tiempo, entre otras mentiras,
les enseñaron que el silencio era
valentía. ahora, habiendo trabajado toda una vida,
la inflación los ha atrapado. miran alrededor
roban una uva
la mastican. finalmente hacen una mínima
compra, el gasto del día.
otra mentira que les enseñaron:
no has de robar.
preferirían morir de hambre a robar
(una uva les permite transigir)
y en minúsculas habitaciones
mientras leen los anuncios del mercado
pasarán hambre
morirán sin hacer ruido
echados de las pensiones
por jóvenes chicos rubios de cabello largo
que los harán resbalar
y los empujarán fuera del bordillo de la acera, estos
chicos
de hermosos ojos
pensando en Las Vegas, en el coño y
la victoria.
es el orden de las cosas: todos
probamos la miel
antes del cuchillo

the proud thin dying

I see old people on pensions in the
supermarkets and they are thin and they are
proud and they are dying
they are starving on their feet and saying
nothing. long ago, among other lies,
they were taught that silence was
bravery. now, having worked a lifetime,
inflation has trapped them. they look around
steal a grape
chew on it. finally they make a tiny
purchase, a day’s worth.
another lie they were taught:
thou shalt not steal.
they’d rather starve than steal
(one grape won’t save them)
and in tiny rooms
while reading the market ads
they’ll starve
they’ll die without a sound
pulled out of roominghouses
by young blond boys with long hair
who’ll slide them in
and pull away from the curb, these
boys
handsome of eye
thinking of Vegas and pussy and
victory.
it’s the order of things: each one
gets a taste of honey
then the knife

 

 

 

 

 

 

 

 

bukowski3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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