Consumimos el tiempo mientras nos consumimos en el tiempo. A veces demasiado.

Uno de los más veteranos está como corriendo en el metro, atravesando

estaciones en un calvario.

Cuando era adolescente, su cabeza era como una ópera y estuvo a punto de estallarle.

No es un dolor de cabeza más, es un dolor que puede hacerte sangrar por la nariz.

Allí, en su tierra había grupos de jóvenes que pasaban por experiencias religiosas,

eran rachas que sufrían algunas generaciones.

Los pocos diferentes son eliminados bastante rápido, por la policía, sus madres, sus hermanos

y otros por sí mismos. Lo dijo el poeta claro, en su nota sobre la construcción de las masas.

Lo que queda, es lo que ves. Es así de duro.

 

Pero tranquilo, lo que logras no pueden arrebatártelo, ni siquiera sentirlo, así que

sigue brillando diamante loco,

siempre hay dolor antes de que un niño nazca. Ahora hay mirada en tus ojos

como dos agujeros negros en el cielo.

Sigue brillando, estoy tratando de llegar hasta tu frecuencia. Escucha la llamada como todos.

 

Todos son arañas preguntándose lo que tenemos dentro. Donde quiera que vayas, tu amor

debe siempre ser verdadero. Es otro que ha vivido su vida solo

y cada paso que ha dado – fíjate bien – había sido predicho para nunca quedarse.

Así que ¡vamos! tu pintor, tu flautista, tu prisionero y brilla.