Candice es una mujer hermosa y sanamente sexual, sin dificultades ni inhibiciones

para relacionarse sexualmente con cualquier hombre que pueda y prometa y le guste.

Modista y costurera de su propia flor genital, no le gusta pasar desapercibida ni remar

por la izquierda, y tampoco postergar las cosas innecesariamente, sobre todo si ella

las considera impostergables.

Con este exhibicionismo faldero y floral, Candice busca nuestra sorpresa, nuestro temor,

nuestro deseo ante semejante objeto de pétalos y tamaño y color: exactamente como si

ella fuera una exhibicionista femenina de gabardina y súbita aparición.

Está hermosa de hombros huesudos y de guantes largos y de medias con liga.

Nos mira a través de la redecilla con ojos como fascinantes y con mirada de dulce hipnotizadora:

si dejamos de mirar su floripondio genital, nos encontramos de frente con su cautivadora mirada,

ay, con Candice siempre, casi siempre es peor el remedio que la enfermedad.