carlos pardo 

Madrid 1975

 

 

 

 

           

 

 

 

 

Asomado como ave a un hervidero

de nidos, no poeta lírico,

atado en corto a ideas sin semilla,

iluso de la nada,

posesivo tantálico,

arrendatario de miserias escolares,

flojo, con una grulla

parlante en las costillas,

con sueños concurridos

por timidez, hermético pudiendo ser ambiguo,

sin bíceps ni razones de altura,

sin la proverbial paciencia de la mala suerte,

rastreador del justo medio

en los extremos de la acidia,

supersticioso de la sensación

 

y aunque en un ejercicio

de impersonalidad

he llegado a gustarme,

la sangre se demora en un laberinto

que ni siquiera es laberinto,

 

cada partícula

pide emanciparse.

 

 

 

 

 

 

carlos pardo

 

de Echado a perder

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

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