autorretrato

en el espejo convexo 

 

carlota caulfield

 

 

En el cuadro hay un niño sonámbulo, pero no se puede

saber si camina o vuela. El movimiento de la retina

no quiere terminar el juego de lo que reposa o se alza.

El hilo de luz crea una transparencia en la mano que hace 

ver su anillo. Parmigianino es capaz de refractarse.

En el cuadro hay una niña sonámbula, 

pero no se puede saber si camina o vuela.

Convergencias. Fluir desde el riesgo de una mañana 

anónima. Los niños entran en la cámara lúcida y se 

dan la mano. Un día nos veremos al otro lado del 

prisma, abriéndonos caminos en territorios lúdicos.

Habítame en ellos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario