XXXIII

 

Si lloviera esta noche, retiraríame

de aquí a mil años.

Mejor a cien no más.

Como si nada hubiese ocurrido, haría

la cuenta de que vengo todavía.

O sin madre, sin amada, sin porfía

de agacharme a aguaitar al fondo, a puro

pulso,

esta noche así, estaría escarmenando

la fibra védica,

la lana védica de mi fin final, hilo

del diantre, traza de haber tenido

por las narices

a dos badajos inacordes de tiempo

   en una misma campana.

Haga la cuenta de mi vida

o haga la cuenta de no haber aún nacido

no alcanzaré a librarme.

No será lo que aún no haya venido, sino

lo que ha llegado y ya se ha ido,

sino lo que ha llegado y ya se ha ido.