césar vallejo

poemas humanos

lima 2009

parado en una piedra

 

 

             

Parado en una piedra,

desocupado,

astroso, espeluznante,

a la orilla del Sena, va y viene.

Del río brota entonces la conciencia,

con peciolo y rasguños de árbol ávido:

del río sube y baja la ciudad, hecha de lobos abrazados.

 

El parado la ve yendo y viniendo,

monumental, llevando sus ayunos en la cabeza cóncava,

en el pecho sus piojos purísimos

y abajo

su pequeño sonido, el de su pelvis,

callado entre dos grandes decisiones,

y abajo,

más abajo,

un papelito, un clavo, una cerilla…

 

¡Éste es, trabajadores, aquel

que en la labor sudaba para afuera,

que suda hoy para adentro su secreción de sangre rehusada!

Fundidor del cañón, que sabe cuántas zarpas son acero,

tejedor que conoce los hilos positivos de sus venas,

albañil de pirámides,

constructor de descensos por columnas

serenas, por fracasos triunfales,

parado individual entre treinta millones de parados,

andante en multitud,

¡qué salto el retratado en su talón

y qué humo el de su boca ayuna, y cómo

su talle incide, canto a canto, en su herramienta atroz, parada,

y qué idea pie dolorosa válvula en su pómulo!

 

También parado el hierro frente al horno,

paradas las semillas con sus sumisas síntesis al aire,

parados los petróleos conexos,

parada en sus auténticos apóstrofes la luz,

parados de crecer los laureles,

paradas en un pie las aguas móviles

y hasta la tierra misma, parada de estupor ante este paro,

¡qué salto el retratado en su tendones!

¡qué transmisión entablan sus cien pasos!

¡cómo chilla el motor en su tobillo!

¡cómo gruñe el reloj, paseándose impaciente a sus espaldas!

¡cómo oye deglutir a los patrones

el trago que le falta, camaradas,

y el pan que se equivoca de saliva,

y, oyéndolo, sintiéndolo, en plural, humanamente,

¡cómo clava el relámpago

su fuerza sin cabeza en su cabeza!

y lo que hacen, abajo, entonces, ¡ay!

más abajo, camaradas,

el papelucho, el clavo, la cerilla,

el pequeño sonido, el piojo padre!

    

 

desocupado

astroso espeluznante

                           va y viene

del río brota                    la conciencia

                                              :

      sube y baja la ciudad [hecha de lobos abrazados]

el parado 

monumental                 sus ayunos en la cabeza 

en el pecho sus piojos purísimos

y abajo

su pequeño sonido el de su pelvis

 

y abajo,

más abajo,

[un papelito, un clavo, una cerilla]

 

     es trabajadores aquel

que          sudaba para afuera

suda hoy para adentro 

 

                     sabe cuántas zarpas son acero

         conoce los hilos positivos de sus venas

albañil de pirámides

constructor de descensos 

por fracasos triunfales

 

[parado individual entre treinta millones de parados]

 

 qué humo el de su boca 

su talle incide        en su herramienta atroz

qué idea pie dolorosa válvula en su pómulo

 

              [parado el hierro frente al horno,

 las semillas           con sus síntesis al aire

                              los petróleos conexos,

                                                        la luz,

                                  los laureles,

                         las aguas móviles

        la tierra misma,

      parada de estupor] 

 

¡qué salto en su tendones!

      transmisión       sus cien pasos!

       chilla el motor en su tobillo!

       gruñe el reloj

oye deglutir a los patrones

el trago que le falta

 

camaradas

el pan se equivoca de saliva

y sintiéndolo en plural 

clava el relámpago

 

lo que hacen, abajo       ¡ay!

más abajo

[el papelucho, el clavo, la cerilla,

 

el pequeño sonido

el piojo padre!]

   

 

 

 

 

 

 

Obra poética completa preparada por Georgette

de Vallejo (Lima, Francisco Moncloa Editores, 1968)

lima 2009

 

 

 


 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario