Bella calma es saber hoy, lo que pasará mañana.

Tantos días no supiste, no supimos.

Terrible privilegio que saliste a buscar de la mano de tu hombre:

mañana terminás de convertirte en aquello que soñaste.

Caminaste hasta tu sueño, hermanita, qué valiente.

Tantas veces escuché tu voz quebrada, te consolé en el llanto
de impotencia.

Por qué no puedo decías,

y yo no tenía cómo decirte que tampoco sabía.

Es la mejor noche de vela, esta noche. Mejor que la de Quijote
ordenándose caballero.

Pasará toda la luna y vos velando, mirándote el ombligo y a la espera.

Imagino que rezarás todos los rezos y transitarás a los saltos cierto raro insomnio,
uno que no tuviste nunca ni volverás a tener.

Es la noche de todas las noches, hermanita.

Mandaremos bendiciones entre todas. Abrazate con tu amado y mirá a tu alrededor todo,
es una despedida, nada será como ahora, nunca más.

Así lo deseaste, diseñaste y construiste.

Sos grande y buena, sabelo. Con un amado a tu medida.

Buena noche, la mejor noche, mi querida.

 

 

panza

 

 

 

 

 

María Laura Prelooker