charles simic

el mundo no se acaba

ediciones vaso roto

versión de jordi doce

 

Las cosas no eran tan negras como alguien las pintara.

Había un hermoso niño vestido de negro que jugaba con dos manzanas negras.

Era una niña vestida de niño o un niño vestido de niña. Sea como fuere, tenía

dientecillos blancos. El paisaje al otro lado de la ventana había sido ennegrecido

con un brochazo espeso y tosco de pintura. Era todo muy ideológico, salvo cuando

el niño sacaba su lengua roja.

 

 

 

Una gallina más grande que el granero picotea a las demás gallinas como si fueran granos de maíz blanco.

La leyenda dice que es mi bisabuela. Corremos para salvar el pellejo con mi bisabuelo en cabeza.

«¡Te quitaremos las gafas, Cornelia!», le grita por encima del hombro.

Nos engulló igualmente. Era como lo que le pasó a Jonás dentro de la ballena, salvo por la joven novia de

pueblo con la que nos encontramos. Nos dio la bienvenida con una sonrisa misteriosa y nos mostró las

camas donde pasaríamos nuestra larga cautividad.

«Será mejor que detengas esta locura, querida», oímos que susurraba nuestro bisabuelo antes de caer dormidos.

 

 

 

A hen larger than the barn pecking the other chickens as if they were kernels of white corn.

The legend says it’s my great-grandmother. We are running for our lives, my great-grandfather

leading the way. ‘We’ll take your glasses away, Cornelia,’ he yells over his shoulder!

She gobbled us all up anyway. It was like what Jonah went through inside the whale, except for

the young village bride we met there. She smiled mysteriously in welcome and showed us the

beds where we were going to spend our long captivity.

‘You’d better stop this nonsense, my dear,’ we heard our great-grandfather whisper before we fell asleep.

 

 

 

Things were not as black as somebody painted them.

There was a pretty child dressed in black and playing with two black apples. It was either a girl

dressed as a boy, or a boy dressed as a girl. Whatever, it had small white teeth. The landscape

outside its window had been blackened with a heavy and coarse paint brush. It was all very

teleological, except when the child stuck out its red tongue.

 

 

 

 

Ī


 

 

 

 

 

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