charles simic

el mundo no se acaba

simic

versión de jordi doce

no se acaba

 

 

 

          A la rubia cenicienta que se cree ya muerta la

llevaron en silla de ruedas al jardín con alambrada de

espinos de la casa de locos. Se llamaba Amy o Ann,

   pero no respondía a ninguno de los dos nombres.

   Tenía los ojos firmemente cerrados. La empujaba una

   enfermera vestida de blanco.

Parte de esta historia me la contó un joven

tembloroso que insistía en que ha estado lloviendo

durante años, incluso puertas adentro. «Caen chuzos

de punta», dijo.

 
        They wheeled out the ash blonde who believes

herself already dead into the spike-fenced garden of

the hospital for the insane. Her name was Amy or Ann,

but she didn’t answer to either one. She kept her eyes

tightly shut. She was pushed by a nurse in white.

Some of it was told to me by a shivering young

man who insisted that it’s been raining for years, even

indoors. ‘Coming down real hard,’ he said.

 

 

 

 

 

 

              ¡Ya llego, ya llego, amante de infinitas

desilusiones con tu colección de postales antiguas!

Quieres mostrarme una estación de tren con el reloj

parado a las cinco y cinco. No podemos ver nada por

la ventana del jefe de estación por culpa de la mugre.

Ni siquiera sabemos si hay un tren esperando en el

andén, mucho menos si una mujer de negro entra con

prisa por la puerta principal. Debe de ser una estación

tranquila, pues no se ve a nadie más. Un pueblecillo

tan borrado por el tiempo que ya sólo alberga una

viuda cubierta con velo, y ahora ella también se

marcha llevándose su secreto.

              Lover of endless disappointments with your

collection of old postcards, I’m coining. I’m coming!

You want to show me a train station with its clock

stopped at five past five. We can’t see inside the station

master’s window because of the grime. We don’t even

know if there’s a train waiting on the platform, much

less if a woman in black is hurrying through the front

door. There are no other people in sight, so it must be

a quiet station. Some small town so effaced by time

it has only one veiled widow left, and now she too is

leaving with her secret.

 

 

 

 

 

 

 

 

charles simic

el mundo no se acaba

vaso roto ediciones

 

 

 

Θ


 

 

 

 

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