charles simic

 

 

 

 

      la gran guerra

 

 

Jugábamos a la guerra durante la guerra,

Margaret. Los soldados eran juguetes muy solicitados,

aquellos que están hechos de cerámica.

A los de plomo los fundieron para hacer balas, supongo.

 

¡Nunca has visto algo tan hermoso

como aquellos regimientos de cerámica!

Acostumbraba tirarme en el piso

por horas para mirarlos a los ojos.

Los recuerdo al devolverme la mirada con asombro.

 

Qué raros se han de haber sentido

al estar de pie, tiesos en posición de firmes

ante una gran e incomprensible criatura

con bigotes de leche.

 

Cuando se rompían, o a propósito los rompía,

había alambres adentro de sus extremidades,

adentro de sus pechos, ¡pero en sus cabezas no había nada!

Los revisé, Margaret.

 

Nada de nada en la cabeza…

Sólo un brazo, de vez en cuando, el brazo de un oficial

que empuñaba un sable desde una grieta

en el piso de la cocina de mi abuela sorda.

 

     

 

The Big War

 

 

We played war during the war,

Margaret. Toy soldiers were in big demand,

The kind made from clay.

The lead ones they melted into bullets, I suppose.

 

You never saw anything as beautiful

As those clay regiments! I used to lie on the floor

For hours staring them in the eye.

I remember them staring back at me in wonder.

 

How strange they must have felt

Standing stiffly at attention

Befote a large, incomprehending creature

With a moustache made of milk.

 

In time they broke, or I broke them on purpose.

There was a wire inside their limbs,

Inside their chests, but nothing in the heads!

Margaret, I made sure.

 

Nothing at all in the heads…

Just an arm, now and then, an officer’s arm,

Wielding a saber from a crack

In my deaf grandmother’s kitchen floor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

The Book of Gods and Devils

1990

 

 

 

Ξ