sobre el lenguaje

«Veamos lo que ocurre con las palabras», dijo Chuang-Tzu, parodiando a los lógicos

y dialécti­cos. «No se cuáles entre ellas están en relación di­recta con la realidad que

pretenden nombrar y cuáles no lo están. Si algunas lo estuviesen y otras no, y ambas

estuviesen en relación unas con otras, puede concluirse que las primeras serían

indistin­guibles de las últimas. A título de prueba, diré al­gunas de esas palabras: si hubo

un principio, hubo un tiempo anterior al principio del principio; en consecuencia, hubo

un tiempo anterior al tiempo anterior al principio del principio, que a su vez… Si hay ser,

hay no ser; si hubo un tiempo antes de que el ser empezara a no ser, también hubo un

tiempo antes del tiempo antes de que el no ser empezara a ser… Podría continuar de

este modo, cuando ni siquiera sé con certeza si el ser es lo que es y el no ser lo que no

es.¿Ysi el ser fuese lo que no es y lo que no es fuese lo que realmente es?… He hablado,

pero no sé si lo que he dicho tiene al­gún significado o si carece por completo de senti­do.

»Nada de lo que existe bajo el suelo es mas grande que el hilo de una telaraña; nada más

chi­co que el monte Tai; nadie vive más tiempo que un niño muerto en pañales, nadie vive

menos años que Peng-Tse. El cielo y la tierra nacieron cuando yo nací; las diez mil cosas

que componen la reali­dad, y yo entre ellas, son una sola cosa. Todo esto lo han demostrado

va los dialécticos. Pero, si solo existiese una sola cosa, no habría lenguaje con que decirlo,

porque para que alguien afirme que todo lo que existe es una sola cosa es necesario un

len­guaje para declararlo.

Así, esa única cosa y las pala­bras que la declaran hacen dos cosas. Y las palabras que las

declaran y mis palabras que las niegan, hacen ya tres cosas. De esta manera continuaríamos

hasta llegar a un punto en el que un matemático -para no hablar de una persona  común y

corrien­te como yo- tendría dificultad en seguimos.»

 

 

 

 

Octavio Paz

Chuang-Tzu

Ediciones Siruela

3ª edición: octubre de 2000

Madrid


 

 

 

 

 

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