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descubrimientos

crónicas inéditas

 

 

 

Traducción y prólogo de Claudia Solans

2ª edición en Argentina: noviembre de 2010

2ª edición en España: noviembre de 2010

Los textos pertenecen a la obra original: A descoberta do mundo

Adriana Hidalgo editora S.A., 2010,

Buenos Aires

 

 

 

cúando llorar

 

Hay un tipo de llanto bueno y hay otro malo. El malo es aquel en el

que las lágrimas corren sin parar y, sin embargo, no dan alivio. Sólo

escurren y se agotan. Una amiga, entonces, me preguntó si no sería ese

llanto como el de un niño con la angustia del hambre. Sí. Cuando se está

cerca de ese tipo de llanto, es mejor buscar contenerse: no servirá de nada.

Es mejor intentar hacerse fuerte y enfrentar. Es difícil, pero aun menos

que ir quedando exangüe hasta el punto de empalidecer.

Pero no siempre es necesario hacerse fuerte. Tenemos que respetar

nuestra debilidad. Entonces, son lágrimas suaves, de una tristeza legítima

a la que tenemos derecho. Ellas corren despacio y cuando pasan por los

labios se siente ese gusto salado, límpido, producto de nuestro dolor más

profundo.

Que el hombre llore, conmueve. Él, el luchador, reconoció su lucha a

veces inútil. Respeto mucho al hombre que llora. Yo vi a un hombre llorar.

 

quando chorar

 

Há um tipo de choro bom e há outro ruim. O ruim é aquele

em que as lágrimas correm sem parar e, no entanto, não dão alívio.

Só esgotam e exaurem. Uma amiga perguntou-me, então, se não seria

esse choro como o de uma criança com a angústia da fome. Era. Quando

se está perto desse tipo de choro, é melhor procurar conter-se: não vai adiantar.

É melhor tentar fazer-se de forte, e enfrentar. É difícil, mas ainda menos do

que ir-se tornando exangue a ponto de empalidecer.

Mas nem sempre é necessário tornar-se forte. Temos que respeitar a nossa

fraqueza. Então, são lágrimas suaves, de uma tristeza legítima à qual temos direito.

Elas correm devagar e quando passam pelos lábios sente-se aquele gosto

salgado, límpido, produto de nossa dor mais profunda. Homem chorar comove.

Ele, o lutador, reconheceu sua luta às vezes inútil. Respeito muito o homem que

chora. Eu já vi homem chorar.

 

 

 

 

 

 

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