clarice·lispector

descubrimientos

crónicas inéditas

 

 

 

Traducción y prólogo de Claudia Solans

2ª edición en Argentina: noviembre de 2010

2ª edición en España: noviembre de 2010

Los textos pertenecen a la obra original: A descoberta do mundo

Adriana Hidalgo editora S.A., 2010,

Buenos Aires

 

 

 

entrevista relámpago a pablo neruda

 

Llegué a la puerta del edificio de departamentos donde vive Rubem

Braga y donde Pablo Neruda y su esposa Matilde se hospedaban, llegué a

la puerta precisamente cuando el auto se detenía y retiraban la gran

cantidad de equipaje de los visitantes. Lo que hizo que Rubem dijera: “Es

grande el equipaje literario del poeta”. A lo que el poeta retrucó: “Mi

equipaje literario debe de pesar unos dos o tres kilos”.

Neruda es extremadamente simpático, sobre todo cuando usa su

gorro (“tengo pocos cabellos, pero muchos gorros”, dijo). No pierde tiempo:

me dijo que si me diera la entrevista aquella misma noche sólo respondería

a tres preguntas, pero si al día siguiente a la mañana yo quería hablar con

él, respondería a un mayor número. Y me pidió ver las preguntas que le

haría. Completamente sin confianza en mí misma, le di la página donde

había anotado las preguntas, esperando sólo Dios sabe qué. Pero el qué fue

un alivio. Me dijo que eran muy buenas y que me esperaría al día

siguiente. Salí con alivio en el corazón porque estaba suspendida en mi

timidez para hacer preguntas. Pero soy una tímida osada y es así que he

vivido lo que, si bien me trae sinsabores, me ha traído también alguna

recompensa. Quien sufre de timidez osada entenderá lo que quiero decir.

Antes de reproducir el diálogo, un breve esbozo sobre su carga

literaria. Publicó Crepusculario cuando tenía 19 años. Un año después

publicaba Veinte poemas de amor y una canción desesperada, que hasta

hoy es grabado, reeditado, leído y amado. Enseguida escribió Residencia en

la Tierra, que reúne poemas de 1925 a 1931, en la etapa surrealista. La

tercera residencia, con poemas hasta 1945, es un intermediario entre una

parte de España en el corazón, donde se llora la muerte de Lorca, y la

Guerra Civil en general que lo tocó profundamente y lo despertó a los

problemas políticos y sociales. En 1950, Canto general, intento de reunir

todos los problemas políticos, éticos y sociales de América Latina. En 1954:

Odas elementales, en las que el estilo se vuelve más sobrio, buscando

mayor simplicidad y donde se encuentra, por ejemplo, “Oda a la cebolla”.

En 1956, Nuevas odas elementales, que descubre en los temas elementales

que no habían sido tocados. En 1957, Tercer libro de las odas, continuando

en la misma línea. A partir de 1958 publica Estravagario, Navegaciones y

regresos, Cien sonetos de amor, Cantos ceremoniales y Memorial de Isla

Negra.

Al día siguiente, de mañana fui a verlo. Ya había respondido a mis

preguntas, infelizmente, pues a partir de una respuesta siempre o casi

siempre se provoca otra pregunta, a veces esa a la que se quería llegar. Las

respuestas eran sucintas. Tan frustrante recibir una respuesta corta a una

pregunta larga.

Le conté sobre mi timidez para pedir entrevistas, a lo que respondió:

“¡Qué tontería!”

Le pregunté cuál de sus libros le gustaba más y por qué. Me

respondió:

—Tú sabes bien que todo lo que hacemos nos agrada porque somos

nosotros —tú y yo— quienes lo hicimos.

—¿Se considera más un poeta chileno o de América Latina?

—Poeta local de Chile, provinciano de América Latina.

—¿Qué es la angustia? —indagué.

—Soy feliz —fue la respuesta.

—¿Escribir mejora la angustia de vivir?

—Sí, naturalmente. Trabajar en tu oficio, si amas tu oficio, es

celestial. Si no, es infernal.

—¿Quién es Dios?

—Todos, algunas veces. Nada, siempre.

—¿Cómo describe a un ser humano lo más completo posible?

—Político, poético. Físico.

—¿Cómo es una mujer bonita para usted?

—Hecha de muchas mujeres.

—Escriba aquí su poema predilecto, por lo menos predilecto en este

preciso momento.

—Estoy escribiendo. ¿Puedes esperarme diez años?

—¿En qué lugar le gustaría vivir, si no viviera en Chile?

—Créeme tonto o patriótico, pero ya hace algún tiempo escribí en un

poema:

Si tuviera que nacer mil veces

Allí quiero nacer.

Si tuviera que morir mil veces

Allí quiero morir…

—¿Cuál fue la mayor alegría que tuvo por el hecho de escribir?

—Leer mi poesía y ser oído en lugares desolados: en el desierto a los

mineros del norte de Chile, en el Estrecho de Magallanes a los esquiladores

de ovejas, en un galpón con olor a lana sucia, sudor y soledad.

—¿Qué precede en usted a la creación, la angustia o un estado de

gracia?

—No conozco bien esos sentimientos. Pero no me crea insensible.

—Diga algo que me sorprenda.

—748.

(Y realmente me sorprendí, no esperaba una armonía de números.)

—¿Está usted al corriente de la poesía brasileña? ¿A quién prefiere en

nuestra poesía?

—Admiro a Drummond, Vinícius y a aquel gran poeta católico,

claudelino, Jorge de Lima. No conozco a los más jóvenes y sólo llego a Paulo

Mendes Campos y Geir Campos. El poema que me agrada es Difunto, de

Pedro Nava. Siempre lo leo en voz alta a mis amigos, en todos los lugares.

—¿Qué piensa de la literatura comprometida?

—Toda literatura es comprometida.

—¿Cuál de sus libros le gusta más?

—El próximo.

—¿A qué atribuye el hecho de que sus lectores lo consideren el

“volcán de América Latina”?

—No sabía eso, tal vez ellos no conozcan a los volcanes.

—¿Cuál es su poema más reciente?

—Fin del mundo. Trata del siglo XX.

—¿Cómo se procesa en usted la creación?

—Con papel y tinta. Por lo menos esa es mi receta.

—¿La crítica construye?

—Para los otros, no para el creador.

—¿Ya escribió algún poema por encargo? Si lo hizo haga uno ahora,

aunque sea muy corto.

—Muchos. Son los mejores. Este es un poema.

—¿El nombre Neruda fue casual o inspirado en Jan Neruda poeta de

la libertad checa?

—Nadie hasta ahora logró averiguarlo.

—¿Cuál es la cosa más importante en el mundo?

—Tratar de que el mundo sea digno para todas las vidas humanas, no

sólo para algunas.

—¿Qué es lo que más desea para usted mismo como individuo?

—Depende de la hora del día.

—¿Qué es el amor? Cualquier tipo de amor.

—La mejor definición sería: el amor es el amor.

—¿Ha sufrido mucho por amor?

—Estoy dispuesto a sufrir más.

—¿Cuánto tiempo le gustaría quedarse en el Brasil?

—Un año, pero dependo de mis trabajos.

Y así terminó una entrevista con Pablo Neruda. Ojalá hubiese hablado

más. Yo podría prolongarla casi indefinidamente, incluso recibiendo como

respuesta una única flecha de respuesta. Pero era la primera entrevista

que él daba al día siguiente de su llegada, y sé qué cansadora puede ser

una entrevista. Espontáneamente, me dio un libro, Cien sonetos de amor. Y

después de mi nombre, en la dedicatoria, firmó: “De su amigo Pablo”. Yo

también siento que él podría convertirse en mi amigo, si las circunstancias

lo facilitaran. En la contratapa del libro dice: “Un todo manifestado con

una especie de sensualidad casta y pagana: el amor como una vocación del

hombre y la poesía como su tarea”.

He ahí un retrato de cuerpo entero de Pablo Neruda en estas últimas

frases.

entrevista-relâmpago com pablo neruda

 

Cheguei à porta do edifício de apartamentos, onde mora Rubem Braga e onde Pablo Neruda e sua

esposa Matilde se hospedavam – cheguei à porta exatamente quando o carro parava e retiravam a

grande bagagem dos visitantes. O que fez Rubem dizer: “É grande a bagagem literária do poeta”.

Ao que o poeta retrucou: “Minha bagagem literária deve pesar uns dois ou três quilos”.

Neruda é extremamente simpático, sobretudo quando usa o seu boné (“tenho poucos

cabelos, mas muitos bonés”, disse). Não brinca porém em serviço: disse-me que se me desse a

entrevista naquela noite mesma só responderia a três perguntas, mas se no dia seguinte de manhã

eu quisesse falar com ele, responderia a maior número. E pediu para ver as perguntas que eu iria

fazer. Inteiramente sem confiança em mim mesma, dei-lhe a página onde anotara as perguntas,

esperando só Deus sabe o quê. Mas o quê foi um conforto. Disse-me que eram muito boas e que

me esperaria no dia seguinte. Saí com alívio no coração porque estava adiada a minha timidez em

fazer perguntas. Mas sou uma tímida ousada e é assim que tenho vivido, o que, se me traz

dissabores, tem-me trazido também alguma recompensa. Quem sofre de timidez ousada entenderá

o que quero dizer.

Antes de reproduzir o diálogo, um breve esboço sobre sua carga literária. Publicou

Crepusculário quando tinha 19 anos. Um ano depois publicava Vinte poemas de amor e uma canção

desesperada, que até hoje é gravado, reeditado, lido e amado. Em seguida escreveu Residência na

terra, que reúne poemas de 1925 a 1931, em fase surrealista. A terceira residência, com poemas até

1945, é um intermediário com uma parte da Espanha no coração, onde é chorada a morte de Lorca,

e a guerra civil em geral que o tocou profundamente e despertou-o para os problemas políticos e

sociais. Em 1950, Canto geral, tentativa de reunir todos os problemas políticos, éticos e sociais da

América Latina. Em 1954: Odes elementares, em que o estilo fica mais sóbrio, buscando

simplicidade maior, e onde se encontra, por exemplo, Ode à cebola. Em 1956, novas odes

elementares que ele descobre nos temas elementares que não tinham sido tocados. Em 1957,

Terceiro livro das odes, continuando na mesma linha. A partir de 1958, publica Estravagario,

navegações e regressos, Cem sonetos de amor, Contos cerimoniais e Memorial de Isla Negra.

No dia seguinte de manhã, fui vê-Io. Já havia respondido às minhas perguntas,

infelizmente; pois, a partir de uma resposta, é sempre ou quase sempre provocada outra pergunta,

às vezes aquela a que se queria chegar. As respostas eram sucintas. Tão frustrador receber resposta

curta a uma pergunta longa.

Contei-Ihe sobre a minha timidez em pedir entrevistas, ao que ele respondeu: “Que tolice!”

Perguntei-lhe de qual de seus livros ele mais gostava e por quê. Respondeu-me: – Tu

sabes bem que tudo o que fazemos nos agrada porque somos nós – tu e eu – que o fizemos.

– Você se considera mais um poeta chileno ou da América Latina?

– Poeta local do Chile, provinciano da América Latina.

– O que é angústia? – indaguei-lhe.

– Sou feliz – foi a resposta.

– Escrever melhora a angústia de viver?

Sim, naturalmente. Trabalhar em teu ofício, se amas teu ofício, é celestial. Senão é infernal.

– Quem é Deus?

– Todos algumas vezes. Nada, sempre.

– Como é que você descreve um ser humano o mais completo possível?

– Político, poético. Físico.

– Como é uma mulher bonita para você?

– Feita de muitas mulheres.

– Escreva aqui o seu poema predileto, pelo menos predileto neste exato momento.

– Estou escrevendo. Você pode esperar por mim dez anos?

– Em que lugar gostaria de viver, se não vivesse no Chile?

– Acredite-me tolo ou patriótico, mas eu há algum tempo escrevi em um poema:

Se tivesse que nascer mil vezes

Ali quero nascer.

Se tivesse que morrer mil vezes

Ali quero morrer …

– Qual foi a maior alegria que teve pelo fato de escrever?

– Ler minha poesia e ser ouvido em lugares desolados: no deserto aos mineiros do Norte

do Chile, no Estreito de Magalhães aos tosquiadores de ovelha, num galpão com cheiro de lã suja,

suor e solidão.

– Em você o que precede a criação, é a angústia ou um estado de graça?

– Não conheço bem esses sentimentos. Mas não me creia insensível.

– Diga alguma coisa que me surpreenda

– 748.

(E eu realmente surpreendi-me, não esperava uma harmonia de números.)

– Você está a par da poesia brasileira ? Quem é que você prefere na nossa poesia?

Admiro Drummond, Vinícius e aquele grande poeta católico, claudelino, Jorge de Lima.

Não conheço os mais jovens e só chego a Paulo Mendes Campos e Geir Campos. O poema que

me agrada é o Defunto, de Pedra Nava. Sempre o leio em voz alta aos meus amigos, em todos os

lugares.

– Que acha da literatura engajada?

– Toda literatura é engajada.

– Qual de seus livros você mais gosta?

– O próximo.

– A que você atribui o fato de que os seus leitores acham você o “vulcão da América

Latina”?

– Não sabia disso, talvez eles não conheçam os vulcões.

– Qual é o seu poema mais recente?

– Fim do mundo. Trata do século XX.

– Como se processa em você a criação?

– Com papel e tinta. Pelo menos essa é a minha receita.

– A critica constrói?

-Para os outros, não para o criador.

– Você já fez algum poema de encomenda? Se o fez faça agora, mesmo que seja bem curto.

– Muitos. São os melhores. Este é um poema.

– O nome Neruda foi casual ou inspirado em Jan Neruda, poeta da liberdade tcheca?

– Ninguém conseguiu até agora averiguá-lo.

– Qual é a coisa mais importante no mundo?

– Tratar de que o mundo seja digno para todas as vidas humanas, não só para algumas.

– O que é que você mais deseja para você mesmo como indivíduo?

– Depende da hora do dia.

– O que é amor? Qualquer tipo de amor.

– A melhor definição seria: o amor é o amor.

– Você já sofreu muito por amor?

– Estou disposto a sofrer mais.

– Quanto tempo gostaria você de ficar no Brasil?

– Um ano, mas dependo de meus trabalhos.

E assim terminou uma entrevista com Pablo Neruda. Antes falasse ele mais. Eu poderia

prolongá-la quase que indefinidamente, mesmo recebendo como resposta uma única seta de

resposta. Mas era a primeira entrevista que ele dava no dia seguinte à sua chegada, e sei quanto

uma entrevista pode ser cansativa. Espontaneamente, deu-me um livro. Cem sonetos de amor. E

depois de meu nome, na dedicatória, assinou: “De seu amigo Pablo”. Eu também sinto que ele

poderia se tornar meu amigo, se as circunstâncias facilitassem. Na contracapa do livro diz: “Um

todo manifestado com uma espécie de sensualidade casta e pagã: o amor como uma vocação do

homem e a poesia como sua tarefa”.

Eis um retrato de corpo inteiro de Pablo Neruda nestas últimas frases.

 

 

 

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