clarice lispector

espéculo · revista de estudios literarios

UniversidadComplutenseMadrid

julio-diciembre 2013

número 51

coordinadora del número: isabel mercadé (ESADE-URL)

editor: joaquín mª aguirre (UCM)

 

 

 

 

joaquín mª aguirre romero, escribe en el editorial:

 

 

el monográfico dedicado a la gran escritora brasileña Clarice Lispector, se cumple un viejo deseo personal: dedicarle toda la atención que merece a una autora de su categoría. Toda atención que se le dedique a esta escritora extraordinaria será siempre poca; siempre quedarán recovecos en su escritura, nuevos hallazgos con los que nos sorprendemos a la vuelta de sus páginas. Lispector es un laberinto y un océano, una creadora inagotable.

Los lectores de Clarice Lispector suelen manifestar una misma sensación cuando compartimos experiencias: nos ha llegado con una profundidad que causa desasosiego, nos ha dejado sembrados de inquietud. Ya no somos los mismos.

He comentado en muchas ocasiones con amigos y compañeros cómo tras el cierre de una obra de Lispector, el cuerpo, la mente y el espíritu —quizá todo junto— nos reclaman la tranquilidad del que sale de las tormentas. Pues son tormentas las que la escritora desata en quien tiene la osadía de adentrarse en su mundo.

Lispector es un universo arriesgado, lo más opuesto al turismo literario que parece ser el signo de nuestros tiempos volátiles. Lispector es densa y requiere buenos pulmones para regresar a la superficie desde el fondo del alma en donde nos sujeta.

Lispector no es difícil; es exigente.

Con ella se acaba la tiranía del lector, que comprende finalmente que debe ponerse a su altura o rendirse, que el arte verdadero requiere esfuerzo.

En 1988 se produce la llegada de La pasión según G.H. a los estantes españoles. En ese mismo año se publican aquí las traducciones de Silencio, Lazos de familia y Felicidad clandestina; al año siguiente sería La hora de la estrella. Más tarde, Aprendizaje o el libro de los placeres.

Tentaba a los alumnos y alumnas más capaces, a los que veía más inquietos, a enfrentarse a su lectura. Algunos lo hacían y se encontraban fascinados por una obra como no habían encontrado antes, una mezcla de lo más selecto de la literatura mundial contemporánea reunido en una sola pluma.

Lispector era escritura, era filosofía, era lo onírico, era la vida, era… Algunos, pasados veinte años, todavía lo recuerdan como una experiencia iniciática en el mundo de las Letras, el paso del entretenimiento a la Literatura, de la distracción a la indagación.

Comparto con la profesora Isabel Mercadé su admiración por Clarice Lispector y fue la seguridad de que este número necesitaba de un suplemento de pasión, junto al conocimiento y el rigor, lo que me llevó a poner en sus manos este monográfico que espero sea valorado positivamente por los seguidores de Lispector y sirva para descubrirla a otros muchos lectores.

Quiero agradecerle especialmente su dedicación y entrega a esta causa común que es Lispector. Gracias a su trabajo se ha podido reunir un amplio muestrario de investigaciones y ensayos sobre la autora brasileña. Igualmente, mi agradecimiento a todos aquellos que nos han dedicado sus trabajos para que los lectores de habla española se puedan hacer una imagen más ajustada y completa de una de las grandes autoras del siglo XX.

 

 

Se trata, en suma, de una publicación reciente, de 325 páginas, con el índice que sigue: 

 

 

Índice

Editorial y Presentación

 

El lenguaje 

 

1. Traducir a Clarice Lispector. El texto ovillo y sus espejos. Elena Losada Soler 

2. Límites, fracasos y lenguajes. Reflexiones sobre huevos y gallinas. Antònia Cabanilles Sanchís y Ana Lozano de la Pola 

3. “A promiscuidade das palavras”: O gesto (auto)crìtico em Água viva, de Clarice Lispector André Cechinel 

4. El núcleo de la palabra: el retorno a la lengua del origen en la obra de Clarice Lispector Ana Hidalgo 

 

Lo sagrado y lo trascendente 

 

5. Água viva. Representación del paraíso y del caos Antonio Maura 

6. Lo femenino y lo trascendente Laura Freixas 

7. A paixão da linguagem (O caso G.H) Cleide María de Oliveira 

 

Identidad y alteridad 

 

8. A Outra: representações da alteridade na escrita de Clarice Lispector Denise Bussoletti 

9. El silencio de la sirena. Una lectura de Aprendizaje o el libro de los placeres. Paula Dvorakova

10. Identidad y escritura en crónicas de mujeres latinoamericanas: Clarice Lispector Rosana Governatori 

11. Espaço e condição feminina Ozíris Borges Filho

12. Água viva de Clarice Lispector bajo el prisma de Deleuze María Fernández-Lamarque 

13. Um autor para sustentar A hora da estrela de Clarice Lispector Maria das Graças Fonseca Andrade

14. Literatura del resto e impersonalidad artística en La hora de la estrella de Clarice Lispector Mariano Ernesto Mosquera

15. Los males de Clarice: la máquina de “nada” y los choques de lo real. Leonel Cherri 

 

Estudios comparados 

 

16. Clarice Lispector y María Zambrano. Signos de amor, germinación y redención Myriam Jiménez Quenguan

17. Incompetentes para a vida? Figurações de alteridade em Clarice Lispector e Christa Wolf Rosani Ketzer Umbach

18. Uma leitura paralela do amor pelas galinhas em Clarice Lispector e Javier Tomeo Almerinda Maria do Rosário Pereira

19. Enamorado, melancólico, adorador: tres figuras de lo neutro Daniela Renjel Encinas 

20. El intertexto y algunos mitos sociales aplicados al siglo XX en la narrativa de Clarice Lispector Luis Quintana Tejera

 

Lo político y lo social

 

21. La escritura política de Clarice Lispector. Incisiones críticas y metodológicas Miguel Alberto Koleff 

22. O papel da estrela Fábio José Santos de Oliveira

23. La dialéctica de religión y política en el pensamiento de Clarice Lispector: una utopia retrospectiva. Natalia Izquierdo López 

 

Recepción y traducción 

 

24. Las relaciones de Clarice Lispector con el mundo anglosajón Javier Martín Párraga

25. A literatura infantil/juvenil brasileira na França: La présence de Clarice Lispector Vanesa Gomes Franca y Edison Alves de Souza

 

 

 

 

Naturalmente no vamos a agotar los estudios que se nos presentan, la mayoría de ellos no nos interesan.

Pero conviene que conozcamos el entorno, el clima, la disposición que existía al escribir y publicar este

monográfico sobre Clarice Lispector: esa pretensión de llegar hasta el fondo de la escritora.

 

 

 

 

 

 

1 el lenguaje

 

 

traducir a clarice lispector

el texto ovillo y sus espejos

 

 

elena losada soler

 

Departamento de Filología Románica

Universidad de Barcelona

losada@ub.edu

 

resumen

 

Traducir a Clarice Lispector implica entrar en contacto con una forma única de mirar el mundo y de transformar en lenguaje esa mirada.

La especificidad de ese lenguaje crea dificultades al traductor, unas dificultades muy diferentes de las que plantean habitualmente

los textos brasileños. Algunos de esos retos se analizarán a partir de ejemplos de A Maçã no Escuro.

 

 

     

 

Cuando en 2003 Ediciones Siruela me propuso la traducción de A Maçã no Escuro no fui del todo consciente de que empezaba un proceso de convivencia –de cohabitación mental– con Clarice Lispector que duraría casi diez años y se materializaría en diez textos que constituirían diez retos de características diferentes

[Este texto es una revisión corregida y aumentada de Losada Soler, Elena:
“En busca del núcleo de la palabra: traducir a Clarice Lispector”.
Ética y política de la traducción en la época contemporánea [Assumpta
Camps, ed.], PPU. Barcelona, 2004.]

 

[La manzana en la oscuridad [A maçã no escuro] Siruela, Madrid, 2003;
Agua viva [Água viva] de Clarice Lispector. Siruela, Madrid, 2004;
La ciudad sitiada [A cidade sitiada] de Clarice Lispector. Siruela, Madrid,
2006; La lámpara [O Lustre] de Clarice Lispector. Siruela, Madrid,
2006; Para no olvidar [Para não esquecer] de Clarice Lispector. Siruela,
Madrid, 2007; Aprendiendo a vivir [Aprendendo a viver] de Clarice
Lispector. Siruela, Madrid, 2007; Correo femenino [Correio Feminino]
de Clarice Lispector. Siruela, Madrid, 2008; Donde se enseñará a ser
feliz y otros escritos
[Outros Escritos] de Clarice Lispector. Siruela, Madrid,
2009; Queridas mías [Minhas queridas] de Clarice Lispector. Siruela,
Madrid, 2010; Sólo para mujeres [Só para mulheres] de Clarice Lispector.
Siruela, Madrid, 2011]

 

Clarice Lispector – Espéculo nº 51 julio-diciembre 2013 – UCM

 

 

desde la hondura filosófica de La manzana a la oscuridad a la poesía de Agua viva, pero sin olvidar las dificultades de traducción –mucho menos evidentes– de las columnas de revista femenina, repletas de referencias a telas y modas de los años 60 o de las cartas a sus hermanas, teñidas de ese lenguaje en clave de las familias, de guiños y sobreentendidos.

El 12 de diciembre de 1970, en una pequeña crónica titulada “Palavras apenas físicamente” publicada en el Jornal do Brasil y recogida en A Descoberta do Mundo, Clarice Lispector concentró –gracias al valor epifánico de la poesía, porque el texto lo es– toda una teoría de la traducción al tiempo que definía la duda básica que asalta a todo traductor: ¿Milagro es lo mismo que miracle? Esta pregunta aparentemente absurda es la pesadilla del traductor, el resumen de todas las impotencias:

 

 

Na Itália il miracolo é de pesca noturna. Mortalmente ferido pelo arpão

larga no mar sua tinta roxa.

Quem o pesca, desembarca antes de o sol nascer —sabendo com o

rosto lívido e responsável que arrasta pelas areias o enorme peso da

pesca milagrosa: il miracolo amore.

Milagre é lágrima caindo na folha, treme, desliza, tomba: eis milhares de

milágrimas brilhando na relva.

The miracle tem duras pontas de estrela e muita prata farpada.

Le miracle é um octógono de cristal que se pode girar lentamente na

palma da mão. Ele está na mão, mas é de se olhar. Pode-se vê-lo de

todos os lados, bem devagar, e de cada lado é o octógono de cristal.

Até que de repente —arriscando o corpo e já toda pálida de sentido—

a pessoa entende: na própria mão aberta não está um octógono mas

le miracle. A partir desse instante não se vê mais nada: tem-se.

Para passar de uma palabra física ao seu significado, antes destrói-se-a

em estilhaços, assim como o fogo de artifício é um objeto opaco até ser,

no seu destino, um fulgor no ar e a própria morte. Na passagem de

simples corpo a sentido de amor, o zangão tem o mesmo atingimento

supremo: ele morre.

(Lispector 1992: 350)

 

Si cada palabra es única en su lengua, en su mundo, “tra-ducir” será pues “re-crear” cada una de esas realidades. La traducción literaria es una forma de reescritura más que un simple transducere. Traducir a Clarice Lispector, en especial, es tratar con algo que ofrece una dura resistencia, pero que a la vez es tan frágil que puede quebrarse.

La palabra de Clarice es de cristal, frágil y dura. Traducirla es atravesar un espejo –uno de los muchos que encontramos en sus obras, esos espejos que construyen y destruyen las identidades de las mujeres– y volver del otro lado con algo que sólo será un triste reflejo.

Los textos “extraños” de Lispector, que sitúan a la palabra siempre al borde del abismo de la inefabilidad, a veces agramaticales, llenos de anacolutos sintácticos y conceptuales, se entrañan en el propio lenguaje del traductor y le imponen una lucha constante para mantener el máximo posible de fidelidad sin cruzar el umbral que haría

 

Clarice Lispector – Espéculo nº 51 julio-diciembre 2013 – UCM

 

 

incomprensible el texto en la lengua de destino. Para un traductor no profesional, como es mi caso, ése es un riesgo que sólo se corre por amor. Como afirmó Erri De Luca: “Tradurre é sempre un esercizio di ammirazione, di ammirazione verso il testo. L’ammirazione facilita la traduzione che va fatta puramente e semplicemente. Non ci debe essere un atteggiamento di invidia o di competizione nei confronti del testo da tradurre […]( De Luca 2001: 32).

En el caso de quien traduce a Clarice Lispector creo poder afirmar que se trata de algo más, de una verdadera posesión que se sufre con un gozo masoquista.

La “melancolía del traductor” de la que hablaba Ortega y Gasset se hace especialmente palpable cuando nos vemos obligados a “re-crear” en nuestro idioma ese lenguaje que su autora quiso capaz de “tra-ducir” el misterio y lo que carece de nombre, capaz de fijar el instante y el acto mínimo que está en el origen de todo.

Como afirmó Bella Josef: “El lenguaje es el verdadero protagonista de la obra de Clarice Lispector.” (Josef 1997: 81). Escribir era para Clarice Lispector capturar lo que está más allá del lenguaje, capturar ese “núcleo vivo” que en su obra es un tema esencial. Las reflexiones metaliterarias sobre el verdadero carácter de la escritura recorren la obra clariceana.

De todos los fragmentos de autopoética que encontramos en su obra éste me parece el más representativo de su idea de la escritura:

 

 

Então escrever é o modo de quem tem a palavra como isca: a palavra

pescando o que não é palavra.

Quando essa não-palavra —a entrelinha— morde a isca, alguma coisa

se escreveu. Uma vez que se pescou a entrelinha, poder-se-ia com

alívio jogar a palavra fora. Mas aí cessa a analogia: a não-palavra,

ao morder a isca, incorporou-a. O que salva então é escrever distraidamente.

(Lispector 1980: 21)

 

Esta palabra-cebo, que pesca el misterio, es la clave del lenguaje clariceano. Lo que importa no es la palabra, sino lo que puede convocar. Para la autora de Água Viva escribir es una forma de salvación y también una condena: “Eu escrevo e assim me livro de mim e posso então descansar.” (Lispector 19912: 20).

Porque escribir es peligroso, es entrar en contacto con otra realidad y asomarse al abismo a partir de la intuición. Como con la magia, no se sabe nunca qué puertas se pueden abrir con la palabra ni qué se puede hacer aflorar.

Escribir no es un proceso intelectual para Clarice Lispector sino intuitivo, ese lenguaje del cuerpo del que habla Hélène Cixous.

Es necesaria, pues, una escritura que pueda fundir en palabras la iluminación del instante; una en la que ninguna metáfora fosilizada ni figura retórica al uso puede sobrevivir. Pero no es posible inventar lo que no existe.

El trabajo debe ser hecho con el lenguaje que tenemos. Clarice aplica en muchas ocasiones la célebre expresión de Wittgenstein: “Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen.” (“De aquello sobre lo que no se puede hablar se debe callar) (Wittgenstein: 85) adaptada a su palabra-cebo: aquello de lo que no se puede hablar se puede convocar.

 

[Sobre el lenguaje de Clarice Lispector el estudio fundamental
es el de Olga de Sá (1993).
A Escritura de Clarice Lispector. São Paulo: Editora Vozes.
Un camino también muy interesante para el estudio de la especificidad
del lenguaje clariceano es el seguido por Antonio Maura en su tesis
doctoral El discurso narrativo de Clarice Lispector (Tesis doctoral,
presentada en la Universidad Complutense de Madrid en 1997), donde
relaciona, siguiendo las huellas de Novello y de Vieira, entre otros, los
elementos caracterizadores de la escritura de Clarice Lispector con
la judaica , más concretamente con la hasídica.]

 

 

Clarice Lispector – Espéculo nº 51 julio-diciembre 2013 – UCM

 

 

Tal vez por eso Clarice Lispector no crea palabras nuevas, fuerza las ya existentes hasta el límite de sus posibilidades:

 

Há muita coisa a dizer que não sei como dizer. Faltam as palavras.

Mas recuso-me a inventar novas: as que existem já.

Devem dizer o que se consegue dizer e o que é proibido.

E o que é proibido eu adivinho. Se houver força. Atrás do

pensamento não há palavras: é-se.

(Lispector 1980: 29)

 

Este debate sobre los límites de la palabra evoluciona en sus últimas obras A Hora da Estrela y Um Sopro de Vida (Pulsações) hacia un debate sobre el fracaso del lenguaje. En Uma Aprendizagem ou o Livro dos Prazeres, novela de 1969, aún leemos una consideración optimista:

 

“Nós, os que escrevemos, temos na palavra humana, escrita ou falada,

grande mistério que não quero desvendar com o meu raciocínio que é frio.”

(Lispector 1982:100-101).

 

En 1977, el año de su muerte, escribe en Um Sopro de Vida (Pulsações):

 

“Eu queria escrever um livro. Mas onde estão as palavras? Esgotaram-se os

significados.

Como surdos e mudos comunicamo-nos com as mãos.”

(Lispector 19912: 18)

 

y en A Hora da Estrela —también de 1977— el pesimismo es aún mayor:

 

“Estou absolutamente cansado de literatura; só a mudez me faz companhia.

Se ainda escrevo é porque nada mais tenho a fazer no mundo enquanto espero

a morte. A procura da palavra

no escuro.”

(Lispector 1993: 88).

 

La palabra se busca en la oscuridad como la manzana primigenia y su otra cara es el silencio. En toda la obra de Clarice Lispector acecha, esperando las fragilidades del lenguaje, la tentación del silencio que tantos textos críticos han mencionado:

 

Ouve-me, ouve meu silêncio. O que falo nunca é o que falo e sim outra coisa […]

Capta essa outra coisa de que na verdade falo porque eu mesma não posso.

Lê energia que está no meu silêncio. Ah tenho medo do Deus e do seu silêncio.

(Lispector 1980: 30)

 

 

Es el silencio de Dios de Pascal, pero también el de Dostoyevski –la gran lectura de su adolescencia y una de las pocas confesadas– el Dios mudo ante los lamentos de los humillados y ofendidos, ¿el Dios mudo ante el Holocausto? El silencio es también el misterio puro que el hombre habita lleno de miedo intentando llenarlo con ruidos para no tener que oír los ecos del “it”, la esencia de lo neutro vivo definida en Água Viva:

 

“Mas há também o mistério do impessoal que é o “it”. […] A transcendência dentro de mim é

o “it” vivo e mole e tem o pensamento que uma ostra tem.”

(Lispector 1980: 30)

 

Pero hay quien ama ese silencio como una religión:

 

“Há uma maçonaria do silêncio que consiste em não falar dele e de adorá-lo sem palavras.”

(Lispector 1982: 36).

 

Clarice Lispector lo amaba y nos dejó sobre él páginas prodigiosas en sus cuentos, en sus novelas y en sus crónicas, porque en su obra los fragmentos transitan de un texto a otro como ladrillos de una construcción.

Entre la palabra como búsqueda y el silencio como tentación se articula una buena parte de su proceso literario:

 

Até hoje eu por assim dizer não sabia que se pode não escrever. Gradualmente,

gradualmente até que de repente a descoberta tímida: quem sabe, também

eu já poderia não escrever.

Como é infinitamente mais ambicioso. É quase inalcançável.

(Lispector 1992: 447)

 

Clarice Lispector – Espéculo nº 51 julio-diciembre 2013 – UCM

 

 

En esa dicotomía el lenguaje de Clarice Lispector se tensa hasta el último límite y plantea un reto constante al traductor.

Traducir sus textos es un ejercicio duro, a veces descorazonador. Cuántas veces ante el resultado obtenido recordamos la famosa cita de Cervantes:

 

Pero, con todo esto, me parece que el traducir de una lengua a otra […] es como

quien mira los tapices flamencos por el revés, que aunque se veen las figuras,

son llenas de hilos que las escurecen, y no se veen con la lisura y tez del haz;

(Cervantes: 1027)

 

Y el pánico ante lo que significa trabajar sobre el lenguaje de Lispector aumenta cuando recordamos unas declaraciones realizadas en 1976 durante una entrevista con Affonso Romano de Sant’Anna y Marina Colassanti:

 

CL:[…]Também não leio as traduções que fazem dos meus livros para não me irritar.

MC: Elas são ruins, em geral?

C.L.: Eu nem quero saber. Mas sei que não sou eu mesma escrevendo.

(Lispector 19911 : 5)

 

De esta forma tan simple y tan diáfana Clarice Lispector, ella misma traductora, enunciaba una de las pocas verdades esenciales que la teoría de la traducción reconoce: traducir es, como decíamos, reescribir, pero esa reescritura se construye sobre algo que no nos pertenece: el texto de otro.

 

[Sobre su método de traducción Clarice Lispector contó lo siguiente a Colassanti
y Romano de Sant’Anna:

” Eu descobri um modo de não me cacetear… É o seguinte: jamais leio o livro
antes de traduzir. É frase
por frase, porque você é levada pela curiosidade para
saber o que vem depois, e o tempo passa.

Enquanto que, se você já leu, sabe tudo, é um dever. Me dá um medo quando
eu vejo assim, trezentas
páginas na minha frente.”

(Lispector 19911: 8).

 

Clarice Lispector tradujo al portugués El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde;
las Historias Extraordinarias,
de Edgar Allan Poe; La llamada de la selva, de
Jack London; Luces encendidas, de Bella Chagall;
Cae el telón: el último caso
de Hércules Poirot
, de Agatha Christie; La furia, de John Farris y
Entrevista con
el vampiro
, de Anne Rice.]

 

Esa escritura ajena debe ser siempre respetada, pero debe serlo de una manera especial cuando es tan compleja, tan única, y destila una voluntad tan decidida de individualidad como la de Clarice Lispector.

La primera aproximación a un texto de Clarice Lispector provoca en cualquier lector —y un traductor es un lector que lee de una forma especialmente intensa— una sensación de extrañeza.

Una extrañeza conceptual, obviamente, por la profundidad y la osadía de esta búsqueda constante de la esencia, pero también un desconcierto lingüístico, como si las palabras y las frases se articularan a su libre arbitrio, ajenas a las leyes comunes pero fieles con extremo rigor a su propia lógica.

Esta extrañeza de su lenguaje podría hacernos pensar sobre la relación de Clarice Lispector con la lengua portuguesa y compararla con una sensación paralela que produce la lectura de ciertos textos de Fernando Pessoa.

La referencia no es gratuita. Fernando Pessoa es el único autor portugués citado explícitamente por Clarice Lispector:

 

[…] Vou ver o que posso fazer, se é que posso. O que me consola é a frase

de Fernando Pessoa, que li citada: “Falar é o modo mais simples de nos

tornarmos desconhecidos.”

(Lispector 1992: 139)

 

 

 

 

 

Clarice Lispector – Espéculo nº 51 julio-diciembre 2013 – UCM

 

 

Entre ambos hay más puntos de contacto de los que yo creía hasta hace un tiempo, hasta que el propio Pessoa me proporcionó una imagen que me parece adecuadísima para describir el texto “extraño” de Lispector.

Como decía Pessoa de su heterónimo Álvaro de Campos, la obra clariceana también es: “un ovillo enrollado hacia dentro”. La expresión decribe muy bien esos textos-ovillo, con sus palabras revueltas, llenas de intersticios –entrelíneas– de aire, como los que se forman en una madeja, fácil de deshacer si se tira del extremo adecuado, imposible si se toma el hilo errado.

Sabemos, además, el efecto que tuvo en el poeta portugués su condición de bilingüe, de exiliado que retorna, que elige una lengua y una patria.

¿Cuál era la lengua materna de Clarice Lispector, judía rusa nacida por casualidad en Ucrania, cuando sus padres ya habían iniciado su camino de emigrantes y que llegó al Brasil con apenas dos meses? Nadia Batella Gotlib afirma:

 

Uma outra língua, o russo, é a língua dos pais. Eles não devem ter-lhe

ensinado o russo, pois a criança não falava russo, nem havia livros em

casa em russo. […] E há que mencionar o ídiche, língua dos pais, que

Clarice também nunca falou. E nem a ela se refere. Curioso esse silêncio.

(Battella Gotlib: 65-66)

 

 

Es importante esta reflexión sobre la lengua materna, la lengua de los primeros años de Clarice Lispector. Ella no hablaba ni el ruso ni el yidish de sus padres y de sus hermanas mayores, pero ambas lenguas sonaron en su infancia.

No podemos saber hasta qué punto algunas estructuras pudieron quedar impresas en ella pero más allá de elucubraciones tenemos que aceptar la propia voz de la autora cuando afirma rotundamente que su lengua de vida y de escritura fue sólo el portugués:

 

“Sou brasileira naturalizada, quando, por uma questão de meses, poderia ser brasileira nata.

Fiz da língua portuguesa a minha vida interior, o meu pensamento mais íntimo, usei-a para

palavras de amor.”

(Lispector 1992: 345)

 

No creo que el origen de la sensación de desconcierto que produce el lenguaje clariceano esté en una hipotética convivencia de estructuras de lenguas, como puede suceder en la obra de Pessoa.

Ese lenguaje extraño deriva de algo más profundo, de una especial mirada sobre el mundo, de una búsqueda de algo tan ilimitado y tan esencial que no puede ser capturado con un lenguaje reglado.

Pero seguir por este camino nos llevaría a un discurso teórico que trasciende los límites de lo que, mucho más modestamente, me había propuesto: dar una breve noticia, a través de dos breves ejemplos de La manzana en la oscuridad, de las dificultades y retos que supuso para mí traducir al español a Clarice Lispector.

 

 

La manzana en la oscuridad (1961), es todavía una novela con una estructura narrativa claramente diferenciada, aunque la experiencia interior de Martim, tan cercana al despojamiento místico y a la estructura crimen-castigo-redención, requiera de ese lenguaje en perpetua lucha con lo inefable.

Mi primer ejemplo es el párrafo inicial de la novela:

 

Esta história começa numa noite de Março tão escura quanto é a noite enquanto se dorme.

O modo como, tranquilo, o tempo decorria era a lua altíssima passando pelo céu. Até que

mais profundamente tarde também a lua desapareceu.

(Lispector 2000): 13)

 

Clarice Lispector – Espéculo nº 51 julio-diciembre 2013 – UCM

 

 

Nos encontramos ante un léxico simplísimo, raramente Clarice cultiva la palabra rara o el cultismo precioso, pero que se articula conceptualmente de forma sorprendente. En primer lugar, una metaforización original:

 

“tão escura quanto é a noite enquanto se dorme.”

 

La noche no es “oscura como…” nada que pudiéramos esperar de la tradición. Clarice recurre simplemente a la oscuridad más completa, la de la falta de conciencia: sueño, desmayo o muerte.

Le sigue un anacoluto no gramatical sino conceptual, una quiebra de la expectativa lógica:

 

“O modo como, tranquilo, o tempo decorria era a lua altíssima passando pelo céu.”

 

Algo falta entre el tiempo que transcurre tranquilo y esa luna que cruza el cielo. Una vez más se trata de un símil insólito, si “desmontamos” la imagen el resultado neutro sería éste: “el tiempo transcurría tan tranquilo como el paso inmutable de la luna por el cielo”.

El final del párrafo incluye otra de las dificultades frecuentes del lenguaje de Clarice un adverbio —en otros casos es un adjetivo— inesperado:

 

“Até que mais profundamente tarde também a lua desapareceu.”

 

¿Qué hacer con estas construcciones? Naturalmente podemos reducirlas a una expresión estrictamente gramatical y lógica descomponiendo esas analogías insólitas a veces cercanas al surrealismo, pero entonces destruimos el texto y faltamos al respeto a una escritura ajena.

Debemos recordar que la propia Clarice nos exigió este respeto:

 

Ao Linotipista-[…] Agora um pedido: não me corrija. A pontuação é a respiração da frase,

e minha frase respira assim. E, se você me achar esquisita, respeite também. Até eu fui

obrigada a me respeitar […]

(Lispector 1992: 70)

 

Mi solución, que no pretende ni mucho menos ser perfecta, ni siquiera ejemplar, fue la siguiente:

 

Esta historia comienza en una noche de marzo tan oscura como lo es la noche

mientras dormimos. Tranquilo, el tiempo transcurría como la luna altísima atravesando

el cielo. Hasta que más profundamente tarde también la luna desapareció.

(Lispector 2003: 15)

 

Segundo ejemplo, capítulo segundo de La manzana en la oscuridad:

 

Mas com o tempo passando, ao contrário do que seria de esperar, ele fora se tornando um

homem abstracto. Como a unha que realmente nunca se consegue se sujar: é apenas ao

redor da unha que está o sujo; e corta-se a unha e não dói sequer, ela cresce de novo como

um cacto. Fora-se tornando um homem enorme. Como uma unha abstracta. […]

(Lispector 2000: 47)

 

¿Cómo relacionar lógicamente la abstracción con algo tan físico y tan concreto como una uña?

Clarice Lispector lanza de entrada el símil imposible y poco a poco lo desarrolla hasta que el lector consigue establecer la analogía. La uña es distinta al resto del cuerpo porque no está viva, sigue sus propias reglas de lo no vivo —es decir la falta de sufrimiento, sólo lo no vivo no siente el dolor— como Martim en ese segundo capítulo, cuando ha destruido el hombre que fue y todavía no ha construido el nuevo.

En ese momento Martim es como una uña, rodeada por el dolor y la suciedad pero sin que ni uno ni otra le afecten. Enorme uña abstracta por su alejamiento del mundo.

En este caso en que no había ningún problema gramatical en español para mantener las estructuras portuguesas mi opción fue mantener exacta la audacia del símil:

 

Pero, con el paso del tiempo, al contrario de lo que sería de esperar, él se había ido

convirtiendo en un hombre abstracto. Como la uña que realmente nunca se

 

 

Clarice Lispector – Espéculo nº 51 julio-diciembre 2013 – UCM

 

 

ensucia, es sólo el contorno de la uña lo que está sucio; y se corta la uña y ni siquiera duele,

crece de nuevo como un cactus. Se había ido convirtiendo en un hombre enorme. Como una

uña abstracta.

(Lispector 2003:50)

 

Creo, aunque naturalmente cualquier otra opción es legítima, que cualquier intervención sobre el lenguaje de Clarice Lispector que vaya más allá de la sustitución de los imposibles gramaticales es una falta de respeto, cualquier intento de aminorar la extrañeza del texto le hace perder densidad y fuerza.

En esa extrañeza, mezcla de intuición, de palabra a la vez visionaria y extremadamente rigurosa, reside precisamente la esencia de su escritura.

Las dificultades de traducción no proceden en su caso, como sucede con otros autores brasileños, de la necesidad de trasladar elementos extraños al mundo del futuro lector de la traducción –plantas y animales desconocidos, elementos “exótico-pintorescos”– sino de la dificultad de encontrar una expresión tan única como la del original sin sacar la lengua de destino del todo de sus goznes.

Y ese proceso, difícil como el camino estrecho de la ascética antigua, pone al traductor en contacto con el núcleo de su propia lengua. Un motivo más de agradecimiento a Clarice Lispector y a Ediciones Siruela por la oportunidad que me dieron hace ahora diez años.

 

 

 

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

 

Battella Gotlib, N., Clarice. Uma vida que se conta. São Paulo: Editora Ática 1995.

Cervantes, M. de, Don Quijote de la Mancha [Ed. de Martín de Riquer]. Barcelona: Ed. Planeta (Clásicos Planeta: 1) 1997.

De Luca, E., “Esercizio di ammirazione”. in: Nasi, F. (ed.), Sulla traduzione letteraria.

                    Figure del traduttore-Studi sulla traduzione-Modi del tradurre. Ravenna: Longo Editore 2001.

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Lispector, C., Água Viva. Rio de Janeiro: Nova Fronteira Editora 1972.

Lispector, C., Uma Aprendizagem ou o Livro dos Prazeres. Rio de Janeiro: Nova Fronteira Editora 1982.

Lispector, C.,. “Declaraciones grabadas el 20 de octubre de 1976 en el Museu da Imagem e do Som.”

                           [Entrevistadores: Marina Colassanti y Affonso Romano de Sant’Anna]. Rio de Janeiro:

                           Fundação Museu da Imagem e do Som (Coleção Depoimentos, Iª Série: 7) (19911).

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Lispector, C., A Descoberta do Mundo. Rio de Janeiro: Livraria Francisco Alves Ed. 1992.

Lispector, C., A Hora da Estrela. Rio de Janeiro: Livraria Francisco Alves Ed. 1993.

Lispector, C., A Maçã no Escuro. Lisboa: Relógio D’Água Editores 2000.

 

 

Clarice Lispector – Espéculo nº 51 julio-diciembre 2013 – UCM

 

 

 

Lispector, C., La manzana en la oscuridad [Trad. de Elena Losada]. Madrid: Siruela 2003.

Lispector, C., Agua viva [Trad. de Elena Losada]. Madrid: Siruela 2004.

Wittgenstein, L., Tractatus logico-philosophicus; Tagebücher 1914-1916 ; Philosophische Untersuchungen.

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