aventura

 

Mis intuiciones se vuelven más claras con el esfuerzo de expresarlas

con palabras. Es en este sentido, pues, que escribir me resulta una

necesidad. Por un lado, porque escribir es una manera de no mentir el

sentimiento (la transfiguración involuntaria de la imaginación es tan sólo

un modo de llegar); por otro lado, escribo por la incapacidad de entender,

si no es a través del proceso de escribir. Si adopto un aire hermético, es

porque no sólo lo principal es no mentir el sentimiento sino porque tengo

incapacidad de expresarlo de un modo claro sin mentirlo —mentir el

pensamiento sería quitar la única alegría de escribir. Así, tantas veces

tomo un aire involuntariamente hermético, lo que me parece tan aburrido

en los otros. ¿Después de escrita la cosa, podría fríamente volverla más

clara? Pero es que soy obstinada. Y por otra parte, respeto una cierta

claridad peculiar del misterio natural, no sustituible por ninguna otra

claridad. Y también porque creo que la cosa se aclara sola con el tiempo así

como en un vaso de agua, una vez que se deposita en su fondo lo que sea,

se aclara el agua. Si el agua jamás queda limpia, peor para mí. Acepto el

riesgo. Acepté un riesgo mucho mayor, como todo el mundo que vive. Y si

acepto el riesgo no es por libertad arbitraria o inconsciencia o arrogancia:

cada día que despierto, por hábito incluso, acepto el riesgo. Siempre tuve

un profundo sentido de aventura, y la palabra profundo esta ahí queriendo

decir inherente. Este sentido de aventura es lo que me da lo que tengo de

aproximación más libre y real en relación a vivir y, de carambola, a

escribir.

 

 

 

 

Clarice Lispector

Revelación de un mundo

Selección de textos, presentación,

revisión y notas de Amalia Sato

A descoberta do mundo

Traducción: Amalia Sato

Adriana Hidalgo editora S.A.,

octubre de 2005

Buenos Aires

 

 

     

 

 

aventura

 

 

 

Minhas intuições se tornam mais claras ao esforço de transpô-las

em palavras.

É nesse sentido, pois, que escrever me é uma necessidade.

De um lado, porque escrever é um modo de não mentir o sentimento

(a transfiguração involuntária da imaginação é apenas um modo de

chegar); de outro lado, escrevo pela incapacidade de entender, sem

ser através do processo de escrever.

Se tomo um ar hermético, é que não só o principal é não mentir

o sentimento como porque tenho incapacidade de transpô-lo de um

modo claro sem que o minta – mentir o pensamento seria tirar a única

alegria de escrever.

Assim, tantas vezes tomo um ar involuntariamente hermético, o que

acho bem chato nos outros. Depois da coisa escrita, eu poderia

friamente torná-la mais clara?

Mas é que sou obstinada. E por outro lado, respeito uma certa clareza

peculiar ao mistério natural, não substituível por clareza outra nenhuma.

E também porque acredito que a coisa se esclarece sozinha com o

tempo: assim como num copo d’água, uma vez depositado no fundo o

que quer que seja, a água fica clara. Se jamais a água ficar limpa, pior

para mim. Aceito o risco.

Aceitei risco bem maior, como todo o mundo que vive. E se aceito o risco

não é por liberdade arbitrária ou inconsciência ou arrogância: a cada dia

que acordo, por hábito até, aceito o risco.

Sempre tive um profundo senso de aventura, e a palavra profundo

está aí querendo dizer inerente. Este senso de aventura é o que me dá

o que tenho de aproximação mais isenta e real em relação a viver e, de

cambulhada, a escrever.

 

 

 

 

 

 

A Descoberta do Mundo

Clarice Lispector

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

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