clarice lispector

 

 

revelación de un mundo

a descoberta do mundo

 

 

 

traducción: Amalia Sato

Adriana Hidalgo editora

octubre de 2005

Buenos Aires

 

 

 

si yo fuera yo

 

 

Cuando no sé dónde guardé un papel importante y la búsqueda se revela inútil, me pregunto:

¿si yo fuera yo y tuviera un papel importante para guardar, qué lugar elegiría?

A veces resulta. Pero muchas veces me quedo tan presionada por la frase “si yo fuera yo”,

que la búsqueda del papel se vuelve secundaria, y empiezo a pensar.

Mejor dicho, a sentir.

Y no me siento bien.

Pruebe: si usted fuera usted, ¿qué haría?

De inmediato uno se siente intimidado: la mentira en que nos acomodamos resultó ligeramente

corrida del lugar donde se había acomodado.

Sin embargo, ya leí biografías de personas que de repente pasaban a ser ellas mismas, y

cambiaban por completo de vida.

Creo que si yo fuera realmente yo, los amigos no me saludarían en la calle porque incluso

mi fisonomía estaría cambiada. ¿Cómo? No sé.

La mitad de las cosas que yo haría si fuera yo, no las puedo contar.

 

Creo, por ejemplo, que por cierto motivo acabaría presa en la cárcel.

Y si yo fuera yo daría todo lo que es mío, y confiaría el futuro al futuro. “Si yo fuera yo” parece

representar nuestro mayor peligro al vivir, parece la entrada nueva a lo desconocido.

Pero tengo la intuición de que, pasadas las primeras llamadas locuras de la fiesta que sería,

tendríamos al final la experiencia del mundo.

Bien sé, experimentaríamos finalmente a pleno el dolor del mundo. Y nuestro dolor, aquel

que aprendimos a no sentir.

Pero también seríamos a veces invadidos por un éxtasis de alegría pura y legítima que no

logro adivinar.

No, creo que ya estoy de algún modo adivinándola porque me sentí sonriendo y también

sentí una especie de pudor, el que se tiene ante lo que es muy grande.

 

 

 

 

 

 

se eu fosse eu

 

 

 

 

Quando não sei onde guardei um papel importante e a procura se revela inútil, pergunto-me: se

eu fosse eu e tivesse um papel importante para guardar, que lugar escolheria? Às vezes dá certo.

Mas muitas vezes fico tão pressionada pela frase “se eu fosse eu”, que a procura do papel se

torna secundária, e começo a pensar.

Diria melhor, sentir.

E não me sinto bem. Experimente: se você fosse você, como seria e o que faria?

Logo de início se sente um constrangimento: a mentira em que nos acomodamos acabou de ser

levemente locomovida do lugar onde se acomodara.

No entanto já li biografias de pessoas que de repente passavam a ser elas mesmas, e mudavam

inteiramente de vida.

Acho que se eu fosse realmente eu, os amigos não me cumprimentariam na rua porque até minha

fisionomia teria mudado. Como? Não sei.

Metade das coisas que eu faria se eu fosse eu, não posso contar. Acho, por exemplo, que por um certo

motivo eu terminaria presa na cadeia.

E se eu fosse eu daria tudo que é meu, e confiaria o futuro ao futuro.

 

“Se eu fosse eu” parece representar o nosso maior perigo de viver, parece a entrada nova do

desconhecido.

No entanto tenho a intuição de que, passadas a primeiras chamadas loucuras da festa que seria,

teríamos enfim a experiência do mundo.

Bem sei, experimentaríamos enfim em pleno a dor do mundo. E a nossa dor, aquela que aprendemos

a não sentir.

Mas também seríamos por vezes tomados de um êxtase de alegria pura e legítima que mal posso

adivinhar. Não, acho que já estou de algum modo adivinhando porque me senti sorrindo e também

senti uma espécie de pudor que se tem diante do que é grande demais.