clarice·lispector

descubrimientos

crónicas inéditas

 

 

 

Traducción y prólogo de Claudia Solans

2ª edición en Argentina: noviembre de 2010

2ª edición en España: noviembre de 2010

Los textos pertenecen a la obra original: A descoberta do mundo

Adriana Hidalgo editora S.A., 2010,

Buenos Aires

 

 

 

soledad y falsa soledad   

 

Yo, que leí poco a Thomas Merton, sin embargo copié de algún

artículo suyo las siguientes palabras: “Cuando la sociedad humana cumple

el deber en su verdadera función, las personas que la forman intensifican

cada vez más la propia libertad individual y la integridad personal. Y cada

individuo, cuanto más desarrolla y descubre las fuentes secretas de su

propia personalidad incomunicable, más puede contribuir a la vida del

todo. La soledad es necesaria para la sociedad como el silencio para el

lenguaje, y el aire para los pulmones y la comida para el cuerpo. La

comunidad, que busca invadir o destruir la soledad espiritual de los

individuos que la componen, está condenándose a sí misma a la muerte

por asfixia espiritual”.

Y más adelante: “La soledad es tan necesaria, tanto para la sociedad

como para el individuo, que cuando la sociedad falla en proveer la soledad

suficiente para desarrollar la vida interior de las personas que la

componen, éstas se rebelan y buscan la falsa soledad. La falsa soledad es

cuando un individuo, al que le fue negado el derecho a convertirse en una

persona, se venga de la sociedad transformando su individualidad en un

arma destructiva. La verdadera soledad se encuentra en la humildad, que

es infinitamente rica. La falsa soledad es el refugio del orgullo, e

infinitamente pobre. La pobreza de la falsa soledad viene de una ilusión

que pretende, al adornarse con cosas que nunca pueden ser poseídas,

distinguir el yo del individuo de la masa de otros hombres. La verdadera

soledad es sin un yo.

Por eso es rica en silencio y en caridad y en paz. Encuentra en sí

interminables fuentes de bien para los otros. La falsa soledad es

egocéntrica. Y porque nada encuentra en su centro, busca arrastrar todas

las cosas hacia ella. Pero cada cosa que ella toca se infecta con su propia

nada, y se destruye. La verdadera soledad limpia el alma, se abre

completamente a los cuatro vientos de la generosidad. La falsa soledad

cierra la puerta a todos los hombres.

Ambas soledades buscan distinguir al individuo de la multitud. La

verdadera lo consigue, la falsa falla. La verdadera soledad separa a un

hombre de otros para que pueda desarrollar el bien que está en él, y

entonces cumplir su verdadero destino de ponerse al servicio de una

persona”.

solidão e falsa solidão

 

Eu, que pouco li Thomas Merton, copiei no entanto de algum artigo

seu as seguintes palavras: ‘Quando a sociedade humana cumpre o dever

na sua verdadeira função as pessoas que a formam intensificam cada vez

mais a própria liberdade individual e a integridade pessoal. E quanto mais

cada indivíduo desenvolve e descobre as fontes secretas de sua própria

personalidade incomunicável, mais ele pode contribuir para a vida do todo.

A solidão é necessária para a sociedade como o silêncio para a linguagem,

e o ar para os pulmões e a comida para o corpo. A comunidade, que procura

invadir ou destruir a solidão espiritual dos indivíduos que a compõem,

está condenando a si mesma à morte por asfixia espiritual.”

E mais adiante: “A solidão é tão necessária, tanto para a sociedade quanto para

o indivíduo que quando a sociedade falha em prover a solidão suficiente para

desenvolver a vida interior das pessoas que a compõem, elas se rebelam e procuram

a falsa solidão. A falsa solidão é quando um indivíduo, ao qual foi negado o direito

de se tornar uma pessoa, vinga-se da sociedade transformando sua individualidade

numa arma destruidora. A verdadeira solidão é encontrada na humildade, que é

infinitamente rica. A falsa solidão é o refúgio do orgulho, e infinitamente pobre.

A pobreza da falsa solidão vem de uma ilusão que pretende, ao enfeitar-se com coisas

que nunca podem ser possuídas, distinguir o eu do indivíduo da massa de outros homens.

A verdadeira solidão é sem um eu.

Por isso é rica em silêncio e em caridade e em paz. Encontra em si infindáveis fontes de

bem para os outros. A falsa solidão é egocêntrica. E porque nada encontra em seu centro,

procura arrastar todas as coisas para ela. Mas cada coisa que ela toca infecciona-se com

o seu próprio nada, e se destrói. A verdadeira solidão limpa a alma, abre-se completamente

para os quatro ventos da generosidade. A falsa solidão fecha a porta para todos os homens.

Ambas as solidões procuram distinguir o indivíduo da multidão. A verdadeira consegue, a

falsa falha. A verdadeira solidão separa um homem de outros para que ele possa desenvolver

o bem que está nele, e então cumprir seu verdadeiro destino a pôr-se a serviço de uma pessoa.”

 

 

 

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