EXTRANJERA EN CUALQUIER LENGUA

 

emily dickinson

 

poesía y prepartitura

 

delfina muschietti

 

 

La poesía de Emily Dickinson es especialísima, como su sintaxis: misteriosa o iróni­ca, elíptica en su desdén por los usuales conectores y nexos. Antes bien, cortada por sus inesperados guiones, por las mayúsculas «arbitra­rias» que detienen el flujo gráfico y ar­man constelaciones sugerentes, alas que hay que hacer hablar. ¿Cómo aca­llarlas? Es lo que hacen buena parte de sus traductores, aun entre los más famosos, como Silvina Ocampo, que las elimina por completo, alisando así una textura jaspeada y única. Las ma­yúsculas son como compases, forman parte de la melodía del poema. Por eso es también difícil cambiarlas de lugar sin alterar el dibujo de la forma, en el cual el sentido se constituye en una tonalidad más.

 

Obviamente, el pasaje de una len­gua a otra implica cambios, y en este caso la transformación se amplifica porque, a diferencia del español, el inglés es una lengua sintética, y lo es aún más en Dickinson. El español tiene palabras mucho más largas y una sintaxis usualmente plagada de conectores. Sin embargo, el traduc­tor puede trabajar esa materia para «sintetizar» el español, dejar que el aire de la lengua inglesa lo penetre o violente. Allí debe resonar la lengua de Dickinson, no la de Quevedo ni la de sor Juana, García Lorca, Rubén Darío o César Vallejo. Por eso habla­mos del uso de un español «abstrac­to», que se deje traspasar por la len­gua del original, evitando por ende cualquier tipo de regionalismos his­panos o hispanoamericanos. No ceder a la tentación de españolizar (en ninguna de las variedades del espa­ñol) la respiración de Dickinson, ni de explicarla o interpretarla: mante­ner en el máximo posible el suspenso del sentido y la extrañeza de la forma. No ceder a la tentación de «embelle­cer» un verso, con una versión que en español nos parece que suena muy bien, cuando en el original quizá la línea presente mayor dureza o aspe­reza. La lengua de la poesía de Dic­kinson es, ante todo, desconcertante, con mezcla de términos cotidianos, religiosos, científicos, técnicos, li­terarios, bíblicos, tradicionalmente poéticos y otros prosaicos. Y con es­pecial tendencia a lo concreto.

[…]

Ocampo, en cambio, prefiere sentimentalizar la dicción de Dickinson e infantilizarla, sometida a lo que llamó «el patrón Borges», virando con sus elecciones de lo con­creto a lo sentimental, mechando el verso con posesivos y pronom­bres de primera perso­na donde no los hay en el original. En el poema de Emily Dickinson sí encontramos una ma­teria atravesada por «bloques de infancia» en los juegos sonoros y rimas, en los juegos de palabras que remiten a las nursery rimes, en las imágenes esplendo­rosas de una atención nunca abandonada. No así la posición infantil de un sujeto cultural­mente debilitado que la poesía de E. D. insiste en negar.

[…]

La poesía de Emily Dickinson es extran­jera en su propia len­gua tanto ayer como hoy, habla lo que muchos no quieren o no pueden oír: lo que Natura dicta con tierna Majestad. Así como fue rara para su contemporáneo Thomas Bailey Aldrich, lo es para los hablantes nativos del inglés de hoy. Lo que Aldrich no pudo advertir fue que los rasgos que él mostraba como negativos —«una excéntrica, soñadora, semieducada reclusa en una perdida villa de New England (o de cualquier otra par­te)»— se constituyeron precisamente en la fuente de la poderosa fuerza de esta escritura que, junto a las de Rimbaud y Mallarmé, abrió el camino a la poesía moderna: lejos del mercado y de las demandas de cualquier públi­co, en experimentación del lenguaje y de la forma, en deconstrucción de un sujeto fijo y anquilosado, una poesía en movimiento y en fuga permanente de sentido.

 

 

 

 

The Sky is low – the Clouds are mean

 

 

A Travelling Flake of Snow

Across a Barn or through a Rut

Debates if it will go –

A Narrow Wind complains all Day

How some one treated him.

Nature, like Us, is sometimes caught

Without her Diadem.

   

 

El cielo está bajo —las Nubes son ruinas

 

 

Un Viajero Copo de Nieve

Cruzando un Silo o a trav.s de una Huella

Debate si se ir.—

Un angosto viento reclama todo el D.a

C.mo alguno lo trat.

Natura, como Nos es a veces atrapada

Sin su Diadema—

 

 

 

 

 

El cielo está bajo… Este último poema también ofreció muchas dificultades, sobre todo

al tratar de adaptar el español al ritmo breve del inglés de E. D.

Sucesivas correcciones terminaron por llegar a una brevedad aceptable para nosotros.

Interesante que el raro adjetivo narrow (angosto) aparece en otro poema referido, en

asociación aún más rara, a friendo, con lo cual nos pareció muy importante respetarlo

en su extrañeza. En el final, el antiguo Nos pareció lo más apropiado para el Us que

ocupa un lugar de relieve en el penúltimo verso, y esa elección nos ayudaba con la

brevedad del verso.

Por último, is sometimes caught fue trabajada con muchas probabilidades, y aquí también

decidimos no ceder a la tentación de embellecer el verso: si ‘es a veces sorprendida’

sonaba mucho más bonito, el original decía el común y fuerte caught (que contrasta con el

esplendor y brillo de Diadema), con lo cual, luego de mucho debate interno, resolví dejar ese

es a veces atrapada, y desechar la otra opción, que además alargaba el verso.

Si bien atrapada tiene la misma cantidad de sílabas que sorprendida, se trata de sílabas

más cortas y la insistente aliteración en a la sintetiza y la hace aun más breve.

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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