dorothea tanning

 

 

 

mujer saludando
a los árboles

 

 

Lo normal es que nadie

se dé cuenta al principio.

Me ha dado por maravillarme

de los árboles del parque.

Algo puedo deciros:

son hermosos

y lo saben.

También están exhaustos,

cientos de años

atascados en el mismo lugar:

hermosos paralíticos.

Cuando estoy a sus pies

sienten que los observo,

miran cómo agito mi necia

mano, y envidian la alegría

de ser un blanco móvil.

 

Los ociosos que pueblan los bancos

empiezan a fijarse.

«Hay gente para todo…»,

se oye decir.

Muchos tienen los ojos

perdidos en el suelo,

como si de verdad no hubiera nada

que mirar, hasta que

ahí va esa mujer

saludando a las ramas

de estos viejos árboles. Alzad

la frente, amigos, mirad arriba,

puede que veáis más

de lo que nunca os pareció posible,

justo ahí donde algo

la saluda tal vez para decirle

que ha visto lo maravilloso.

 

    

woman waving to trees

 

 

Not that anyone would

notice it at first.

I have taken to marveling

at the trees in our park.

One thing I can tell you:

they are beautiful

and they know it.

They are also tired,

hundreds of years

stuck in one spot—

beautiful paralytics.

When I am under them,

they feel my gaze,

watch me wave my foolish

hand, and envy the joy

of being a moving target. 

 

Loungers on the benches

begin to notice.

One to another,

“Well, you see all kinds…”

Most of them sit looking

down at nothing as if there

was truly nothing else to

look at until there is

that woman waving up

to the branching boughs

of these old trees. Raise your

heads, pals, look high,

you may see more than

you ever thought possible,

up where something might

be waving back, to tell her

she has seen the marvelous.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dorothea Tanning

From Coming to That by

Graywolf Press

versión de jordi doce

 

 

 

 

 

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