edgar lee masters  

 

spoon river anthology 

 

1916

 

 

3. Ollie McGee

HAVE you seen walking through the village  
A man with downcast eyes and haggard face?  
That is my husband who, by secret cruelty  
Never to be told, robbed me of my youth and my beauty;  
Till at last, wrinkled and with yellow teeth,          
And with broken pride and shameful humility,  
I sank into the grave.  
But what think you gnaws at my husband’s heart?  
The face of what I was, the face of what he made me!  
These are driving him to the place where I lie.   
In death, therefore, I am avenged.  

 

 

 

 

¿Os habéis fijado en un hombre mustio y cabizbajo

que deambula por el pueblo?

Es mi marido, que con secreta crueldad,

nunca confesada, me robó juventud y belleza.

Hasta que, llena de arrugas y con los dientes amarillos,

perdida la dignidad y de vergüenza humillada,

me bajaron a esta tumba.

¿Y qué creéis que le roe a mi marido por dentro?

¡La cara de la que fui y la otra que hizo de mí!

Las dos le están llevando al sitio donde yazgo.

Logro mi venganza después de muerta.

 

 

 

75. John Horace Burleson

I WON the prize essay at school  
Here in the village,  
And published a novel before I was twenty-five.  
I went to the city for themes and to enrich my art;  
There married the banker’s daughter,   
And later became president of the bank—  
Always looking forward to some leisure  
To write an epic novel of the war.  
Meanwhile friend of the great, and lover of letters,  
And host to Matthew Arnold and to Emerson.   
An after dinner speaker, writing essays  
For local clubs. At last brought here—  
My boyhood home, you know—  
Not even a little tablet in Chicago  
To keep my name alive.   
How great it is to write the single line:  
“Roll on, thou deep and dark blue Ocean, roll!”

 

 

 

 

Gané el concurso de redacción aquí

en la escuela del pueblo

y publiqué una novela antes de los  veinticinco.

Me fui a la ciudad en busca de temas para enriquecer

mis obras.

Allí me casé con la hija de un banquero

y llegué a ser presidente del banco,

esperando tener algún día tiempo libre

para escribir una novela épica sobre nuestra guerra.

Trabé amistad con gente importante, amante de las letras,

y fui anfitrión de Mathiew Arnold y de Emerson,

conferenciante y autor de ensayos

para asociaciones vecinales. Al final me trajeron de vuelta

al lugar de mi juventud, como sabéis,

sin tener siquiera una pequeña placa en Chicago

que mantuviera vivo mi nombre.

Qué grande habría sido escribir este solo verso:

¡Sigue adelante, hondo océano azul, siempre adelante!*

*Verso de Lord Byron

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Θ

 


 

 

 

 

 

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