el banco Xprime

 

 

 

‘Vengo a ingresar diez euros diez’, le digo al innecesario

del Banco Xprime que está para atender al personal.

‘¿Diez euros en euros?’ me pregunta demostrando que

además es imbécil. Huele a orín, a dinero y a piel inhumana.

El innecesario es también zurdo de las dos manos a tocateja.

‘¿Lleva el dinero encima?’ me pregunta contrariado o consternado.

Se alimenta de lo exacto y el amor es uno de sus puntos fuertes.

‘Disculpe’, le digo, ‘van a ser nueve, me había olvidado del pan’.

‘¿Nueve euros en euros, entonces? ¿Lleva el dinero encima?’

me pregunta el innecesario con una asustada inquietud

que no puede provenir de un euro en euros y que llevo encima.

Acercando la cara al mostrador y bajando la voz, me dice:

‘¿Acaso no se ha dado cuenta de que el dinero nos está vigilando?’