Qué suerte, el domingo empieza el campeonato

al final podré tener algo que hacer los domingos a la noche.

¿Estás celosa de mi exmujer?

Sos vos la que duerme en mi cama fin de semana por medio.

¿Qué querés saber de mi vida diaria?

Me levanto apurado y de mal humor y llevo las nenas al colegio. 

¿Querés pasar más horas conmigo?

¿Por qué no te alcanza? ¿Acaso te aburrís?

Ya sé, ya sé, vos querés venirte a vivir conmigo;

no es lo hablado, amor, no es mi momento

yo tengo ahora otras prioridades:

tengo problemas con el trabajo

quisiera tenerlos solucionados antes

de pensar en ofrecerte algo más.

Qué bueno sería planear un viaje. lástima

que el auto esté funcionando tan mal.

¿Por qué te quedás callada?

Parece que hoy tuvieras ganas de pelear

o que te está por venir la regla.

 

 

 viendo tele

 

 

 

 

María Laura Prelooker

 


 

3 Comentarios

  1. María Laura: lo que él dice ya lo sé, quiero decir que, en buena medida,

    puedo ponerme dentro de su piel y comprender lo que pregunta: se trata de algo así

    como de un tanteo por ensayo error, aunque parece -parece solamente- que el

    monólogo lo ha empezado él para justificar su domingo de fútbol y tantearla

    a ella, en un intento -desesperado- de que ella le quite la culpa que siente, que lo perdone.

    Pero, ¿y ella? ¿qué piensa?

    Gracias

    Narciso

  2. Entonces: él quiere ver el fútbol del domingo noche, lo que es una agresión

    directa al vínculo con ella, de modo que, de entrada, golpea fuerte: los celos.

    Después -ella no entra al trapo- sigue una retahíla exculpatoria, en la que utiliza

    las peticiones (no sé si algunas supuestas por él) de ella: estás aquí durmiendo

    porque quieres, no te puedo dar más porque el curro no funciona.

    Pero, ¿y ella? ¿sabe que si entra al trapo será contraproducente para los dos?

    ¿conoce ya toda la maniobra que él, torpemente, está utilizando para ver el fútbol

    sin culpa?

    Gracias

    Narciso

  3. varios de estos textos fueron escritos por mí hace muchos años, durante una época en la que estuve fascinada con Bukowski. Había uno, justamente, que se llamaba “ella dice”. Y se trataba de un hostil monólogo de una mujer que te caía, de veras, desagradable. Pues bien, aquí fue mi propia, íntima respuesta: el monólogo de un tipo desagradable, machista, despectivo, que se despliega ante el silencio de su dama. Qué piensa la dama? Vaya uno a saber…

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