el temblor

 

 

De donde nadie vuelve, yo te vi regresar

con un sol en los labios, que te puso el mezcal.

Te curé en esa casa, justo enfrente del mar

y con la voz cansada te oí murmurar.

 

Nada nos derribará,

cuando llegue el temblor, cuando llegue el temblor.

Nadie nos separará

cuando llegue le temblor, cuando llegue el temblor.

 

En un bar de Oaxaca, provoqué un huracán,

lo arrojé al Pacífico norte como un boomerang.

Se levantó un viento frío y devastador

que se nos llevó a ti y a mi donde nace el horror.

 

Nada nos derribará

cuando llegue el temblor, cuando llegue el temblor.

Nadie nos separará

cuando llegue le temblor, cuando llegue el temblor.

 

Y desapareciste sin dar explicación

y yo me quedé gritando al cielo, cargarás con tu cruz.

Sentí escalofríos, sufrí la soledad

frecuente a la peor calaña de esta sociedad.

 

Nada nos derribará

cuando llegue el temblor, cuando llegue el temblor.

Nadie nos separará

cuando llegue le temblor, cuando llegue el temblor.

 

Te busqué en Buenos Aires, te encontré por París

dibujando rayuelas de fuego bajo un cielo gris.

Y nos desvanecimos compartiendo el vacío

y nadie vino a rescatarnos, y nos pudo el temblor.

De dónde nadie vuelve, yo te vi regresar

con un sol en los labios que te puso el mezcal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dorian

La velocidad del Vacío – 2013

Dorian


 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario