fernando menéndez

 

 

Fernando Menéndez [1953] es licenciado en filosofía pura por la Universidad de Salamanca.

Entre sus trabajos destaca una amplia serie de libros manuscritos caligrafiados e ilustrados por

el propio autor que han sido expuestos en varias ocasiones: Huellas de lo escrito 1995,

Luz de límites 1998, Manuscritos 2007 y A arte de facer libros 2010.

Es autor de varios libros de poesía Sinfonía interior 1979; Latitud interior, 1988; 39 haikus, 2000;

Sombras de luna, 2001; Caligrafía en el horizonte, 2002; Aguatinta, 2005; Aguamarina, 2005;

En la oquedad de tu nombre, 2006 y de aforismos: Biblioteca interior 2003, Dunas 2004,

Hilos sueltos 2008 y Tira líneas 2010.

 

 

 

 

 

aforismos de nadie y de nada

 

 

 

 

En la frontera de la verdad se encuentran los matices de la estupidez.

Hasta las cabezas más cultas se van plagando de libros parásitos.

Cada hombre tiene su melodía doliente.

Piensa poco, porque Dios te ve.

La pasión es el vértigo de la libertad.

Pasamos al lado de la vida.

Las palabras ensordecen el pensamiento.

La madurez se llena de eternos borradores.

Cuando sientas la presencia de la ausencia, te estás enamorando de la muerte.

Biblioterapia para el egocentrismo.

La vida de un hombre es un diario íntimo de confusiones.

La muerte, como el pensamiento, va siempre delante.

Existen poetas que son una pesadumbre incalculable para la belleza.

El negocio del necio: ser sueño de sí mismo.

Buscamos consuelo y encontramos abismos.

A la muerte la puedes ver, y hasta leer, pero no oírla.

Existen dos tipos de humanos: los concéntricos y los excéntricos.

Cada poeta tiene su página en blanco de soledad seducida.

La arquitectura queda enredada entre la belleza y el poder.

El sueño de la razón produce fobias de poder.

La prosa informa y la poesía forma.

La lengua es una piel que asfixia al otro.

Estamos hechos para sembrar sombras y arrojar oscuridades.

Oh tiempo de la música, oh nostalgia de las estaciones, oh nada.

Poco a poco, nos volvemos más inhumanos.

El político debe limpiarse de todo excremento místico.

La educación no es mentira, pero se siente como una impostura.

El aforismo es la dama libre entre los pensamientos.

Cada uno de nosotros porta un vacío sin fin.

Dios sólo existe en la brújula.

Hay días de abulia en el olvido de las palabras.

Bañarse en la oscuridad de uno mismo.

La mirada hacia atrás es otro punto de vista.

Daría mi vida por saber qué hay antes.

De la miseria humana a la misma divina.

La música, un poema pasmado sin palabras.

El mundo tiene infinidad de dictados y dictadores.

Un poema es un fracaso del silencio.

La obra de arte debe corromper a la sociedad.

El altruismo carece de seguro.

Existen versos desprevenidos de la palabra.

Los sueños me hacen envejecer.

Reclamo mis circunstancias porque me pertenecen.

Las líneas tienen su música y los puntos sus silencios.

Busco las pisadas de los pájaros en los versos.

En la mancha de tinta vive la humedad de la luz.

Existir es ahondar en tu alteridad.

Creer en uno mismo puede llegar a ser asfixiante.

El banquero mastica dentro de sí el dinero.

La historia del hombre es su forma de soñar.

La ironía es la tijera de la inteligencia.

Todos los sonidos encuentran su inefabilidad melódica.

Qué cansancio construirse uno mismo.

Componer el tiempo de los demás dentro de mí.

Cada uno es el solitario maestro de su enigma.

La penuria de la estupidez.

La muerte no te olvida nunca.

Los sonidos, como los pájaros, buscan sus espacios para soñar.

La magia de verse desde fuera.

Nada está en su sitio, excepto el vacío.

La sospecha permanente del sentido.

El poeta busca otro lugar.

Hablar: estética del exceso.

A veces el sueño es la carcoma de la sombra.

El contrapunto del pensamiento es una cacofonía. 

En la poesía, como en la naturaleza, no hay conclusión.

No existe viaje perfecto por los huecos del tiempo.

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario