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El lema que hoy más requiero para definición de mi espíritu es el de creador de indiferencias.

Más que otra, querría que mi actuación por la vida fuese la de educar a los demás para que sientan cada vez más para sí mismos, y cada vez menos según la ley /dinámica/ de la colectividad…

Educar en esa antisepsia espiritual, gracias a la cual no puede haber contagio de vulgaridad, me parece el más constelado destino del pedagogo /íntimo/ que yo querría ser. Que cuantos me leyesen aprendiesen — poco a poco sin embargo, como requiere el asunto — a no experimentar sensación alguna ante las miradas ajenas y las opiniones de los demás, y ese destino enguirnaldaría de sobra el estancamiento escolástico de mi vida.

La imposibilidad de hacer ha sido siempre en mí una enfermedad de etiología metafísica. Hacer un gesto ha sido siempre, para mi sentimiento de las cosas, una perturbación, un desdoblamiento, en el universo exterior; moverme me ha dado siempre la impresión de que no dejaría intactas las estrellas ni los cielos sin cambio. Por eso, la importancia metafísica del más pequeño gesto adquirió pronto un relieve atónito dentro de mí. He adquirido ante el hacer un escrúpulo de honestidad trascendental que me inhibe, desde que lo he fijado en mi conciencia, de tener relaciones muy acentuadas con el mundo palpable.

 

 

¿1915?

 

 

 

O lema que hoje mais requeiro para definição do meu espírito é o de criador de indiferenças.

Mais do que outra, queria que minha acção pela vida fosse de educar os outros a sentir cada vez mais para si próprios, e cada vez menos segundo a lei dinâmica da colectividade… Educar naquela anti-sepsia espiritual pela qual não podia haver contágio de vulgaridade, parece-me o mais constelado destino do pedagogo íntimo que eu queria ser. Que quantos me lessem aprendessem – pouco embora, como o assunto manda – a não ter sensação nenhuma perante os olhares alheios e as opiniões dos outros, esse destino engrinaldaria suficientemente a estagnação da minha vida.

A impossibilidade de agir foi sempre em mim uma moléstia com etiologia metafísica. Fazer um gesto foi sempre, para o meu sentimento das coisas, uma perturbação, um desdobramento, no universo exterior; mexer-me deu-me sempre a impressão que não deixaria intactas as estrelas nem os céus sem mudanças. Por isso a importância metafísica do mais pequeno gesto cedo tomou um relevo atónito dentro de mim. Adquiri perante agir um escrúpulo de honestidade transcendental, que me inibe, desde que o fixei na minha consciência, de ter relações muito acentuadas com o mundo palpável.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Libro del desasosiego

Fernando Pessoa

Traducción del portugués, organización,

introducción y notas de Ángel Crespo

Segunda edición en esta colección: julio de 1997

Ática S. A. R. L, Lisboa, 1982

Editorial Seix Barrai, S. A., 1984 y 1997

Barcelona (España)

Edición especial para Ediciones de Bolsillo, S. A.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

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