LIBRO DE LOS VENENOS

Corrupción y fábula del Libro Sexto
de Pedacio Dioscórides y Andrés de Laguna,
acerca de los venenos mortíferos
y de las fieras que arrojan de sí ponzoña

de la amphisbena

 

Semejantes accidentes que a los ofendidos por las víboras acuden a los mordidos de la scytal

o de la amphisbena, y se curan casi con los mismos remedios, por donde este género de ponzoña

no tiene ni requiere par­ticular historia.


Son animales diversos la scytal y la amphisbena, aunque en­tre sí son semejantes y ofenden de

la misma forma y manera. La mordedura de la una y de la otra son como una picadura de abeja,

con inflamación acompañada de dolores vehementes. Se dice que la amphisbena está dotada

con dos cabezas, de lo cual se persuadieron algunos porque, la que tiene, en dobles partes es

igualmente abultada, como la sanguijuela, y porque hacia en­trambas partes camina.

A la scytal llamaron los latinos cecilia y algunos griegos typhlena, porque carece de vista, lo cual

es causa de que, si aferra una vez, con gran pena puede el hombre despegarla.

Por mano de san Isidoro está escrito que de sus dos ca­bezas, la amphisbena tiene una en la cola,

lo cual es disparate canónico.

La scytal es serpiente parecida a la amphisbena, pero mayor en tamaño y diversa en el colorido, que

parece de oro. Tiene la scytal una potencia femenina: a causa de la di­versidad y hermosura de su piel,

se quedan otros animales embelesados mirándola, v en este trance los ataca y devora.

Kratevas no dice nada de estas serpientes y esto me parece señal de que su mordedura no hace morir

al hombre.

 

 

1ª edición en La Biblioteca Sumergida, 1995

Antonio Gamoneda, 1995

Ediciones Siruela. S. A., 1995, 1997

Madrid Spain

Esta obra ha sido publicada con la Ayuda

de la Dirección General del Libro.

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