desde la ventana del bar

 

Desde la ventana del bar

contemplaba la calle

hirviendo hasta el cuello de personas

casadas y solteras, automóviles, hojas secas, viento,

objetos sin número ni definición precisa.

Sentí la existencia en fermentación

cuando concebí entonces

una noción de Dios,

simplificada, ambiciosa, provisoria:

Dios era todo lo que veía,

un sistema, un principio absoluto de no vacío.

Y de pronto maldije:

oh, al demonio con este piojo

este Santo Tomás en zapatillas

bebiendo un líquido descafeinado y sin azúcar.

 

 

 

concebí entonces

una noción de Dios,

simplificada, ambiciosa, provisoria

un principio absoluto de no vacío

 

 

 

 

 

 

 

Joaquín O. Giannuzzi

Un arte callado

2008

Ediciones del Dock

 

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