II. 77

 

 

 

En una noche que debió ser lluvia

o en el muelle de un puerto tal vez inexistente

o en una tarde clara, sentado a una mesa sin nadie,

se me cayó una parte mía.

 

No ha dejado ningún hueco.

Es más: pareciera algo que ha llegado

y no algo que se ha ido.

 

Pero ahora,

en las noches sin lluvia,

en las ciudades sin muelles,

en las mesas sin tardes,

me siento de repente mucho más solo

y no me animo a palparme,

aunque todo parezca estar en su sitio,

quizá todavía un poco más que antes.

 

Y sospecho que hubiera sido preferible

quedarme en aquella perdida parte mía

y no en este casi todo

que aún sigue sin caer.

 

 

 

 

 

 

 

Roberto Juarroz

Poesía vertical, II, 77


 

 

 

 

 

 

 

1 Comentario

  1. Es que el bueno de Juarroz casi siempre tiene

    esta misma combinación: una lucidez, bien dicha,

    en medio de otras cosas, también bien dichas, pero

    ya no lúcidas.

    Creo que le perjudica decir bien las cosas que no

    expresan directamente la lucidez; no defiendo que debieran

    estar mal dichas, sino… ser impremeditadas o quizá irreflexivas.

    En algunos poemas de Juarroz hay demasiado Juarroz 8-(((

    Gracias por compartirlo.

    Narciso

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