La foto queda allí. Detuvo un segundo.

Se convirtió en pasado en el mismo instante.

El oleaje del tiempo no cesa nunca.

La vejez nos distancia a cada minuto

de la imagen inmóvil donde quien fuimos

contempla fiel al muerto que seremos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

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