De noche silban los imanes de la destrucción.

El mismo viento que hoy nos arranca de raíz

nos cose con el doble hilo al viento de mañana.

Somos manchas minúsculas bajo el tachón de la noche.

la ciudad donde caminamos es un zapato que aprieta demasiado.

Un aire sin cielo nos delata, nos viste para la desaparición.

Perdidos para siempre los planos del hombre

uno a uno se van cerrando todos los poros.

Nos hacemos impermeables en la soledad:

dentro de la piel no viaja nadie;

fuera de la piel, nadie nos ve pasar.

 

 

 

 

jesús jiménez domínguez

de fundido en negro

Premio de poesía Hermanos Argensola, 2007

del Ayuntamiento de Barbastro

desdeldesvan.blogia.com


 

 

 

 

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