un domingo de fernando pessoa

 

 

 

Desde su ventana arroja hacia la calle

una caja de fósforos vacía: es domingo

y en el orden desierto cae tristemente

con un sonido condenado

a un significado secreto. La tarde que declina

todo lo desampara. Nada es eterno

en la escena. ¿Valía la pena

recorrer los años para concluir

con ese gesto que se cierra sobre si mismo?

Pero los hechos no han concluido. Los días

aún se repetirán. Mientras tanto, en Lisboa,

un fragmento de calle, una caja vacía

son elementos mudables que sostienen

una visión en ruinas de las cosas.