fulgor en el subte

 


Los jóvenes amantes se lamían

las caras y las manos, desnudando

en la pública luz

la energía de la creación, la mutua

penetración de la materia viva.

Entonces los señores y tristes pasajeros

se irguieron esperando que el incendio

estallara hacia todas direcciones y destinos:

dejando que esa fuerza

se filtrara en ellos y cavara

en ropas, carnes, metales y maderas,

hasta un liberado resplandor.

 

 

 

 

 

tristes pasajeros

se irguieron esperando que el incendio

estallara

 

 

 

se filtrara en ellos y cavara

en ropas, carnes, metales y maderas

 

 

 

 

 

 

Joaquín O. Giannuzzi

De Obra Poética, Emecé, 2000

 

 

 

 

 

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