VIAJE SUSPENDIDO

 

Un soplo de viento gris en la ventana

te arranca del sueño. Te espera

un avión embargado en el aeropuerto.

Dudosas promesas de una época distinta:

¿te alcanzará la fe para tanto

o te dispones a un viaje de vencido?

Alzás el bolso donde has apilado

ropas y papeles, caminás hacia la puerta

y al aferrar el picaporte tu mano

descubre la náusea del umbral y retrocede.

De pronto se ha inclinado tu espinazo

y la revolución está muerta:

se fue sin despedirse

en un recodo tumefacto de nuestro tiempo

sin saber hacia dónde. Así que volvés

a la misma cama donde la soñaste.

Entonces te aferrás

al cráneo pulido y vacío de Marx

que tantos mártires engendrara

para dar mundo a la justicia. Y vos

tendido, demasiado fatigado

para alcanzar el tren

de aquel enorme pensamiento y su verdad sin tregua

con todo un siglo por delante.

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

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