del otro lado

 

Alguien ha muerto del otro lado de la pared.

A ratos hay una voz aprisionada por un sollozo.

Soy el vecino más próximo y me siento

un poco responsable: la culpa

encuentra siempre una oportunidad.

En el resto del edificio

nadie parece enterado. Hablan,

ríen, encienden televisores, devoran

toda la carne y la canción posibles. Si supieran

lo que ha ocurrido allí cerca, no alcanzaría

el pensamiento de la muerte

para alterar el ritmo cardíaco del conjunto.

Empujarían al difunto hacia el futuro

y a indiferencia tendría sus razones:

después de todo, nadie se muere más que otro.

 

 

 

joaquín orlando giannuzzi