la bonne chanson

john ashbery

 

 

It was all he could do, someone shouted.

They leaned over and he was gone,

the body dissolved in spring filaments.

When they came faster, it was disaster, you

wouldn’t believe how many supplicants defected,

 

and him all ready to rewrite history

if a chance footnote offered itself.

He even tried to laminate my horse,

said it would go better. O I tell you,

the things we had, too many

 

in our time, too many pebbles on the shore.

We came back later but most of them were gone.

A few shot back the light of the strict stars

and that was all I had to say to you. He’d get mad,

they’d banish us. We’d swim in steep delirium. 

 

 
 

 

 

Era todo lo que él podía hacer, alguien gritó.

Se inclinaron y ya no estaba,

el cuerpo disuelto en elásticos filamentos.

Si venían a más velocidad, qué calamidad, tú

ni te imaginas cuántos suplicantes hacían defección,

 

y él todo dispuesto a reescribir la historia

si una fortuita nota a pie de página se ofrecía.

Hasta probó a laminar mi caballo;

decía que correría mejor. En serio te lo digo:

la de cosas que teníamos, demasiadas

 

en nuestros tiempos, demasiadas guijas en la orilla.

Luego volvimos, pero la mayoría ya no estaba.

Algunas despedían la luz de las estrellas estrictas,

y eso era todo lo que tenía que decirte. Él se

enfadaría,

nos desterrarían. Nadaríamos en un brusco delirio. 

 

 
Ashbery, John. Un país mundano         
Penguin Random House         
   Grupo Editorial España