late echo

 

 

Alone with our madness and favorite flower
 
We see that there really is nothing left to write about.
 
Or rather, it is necessary to write about the same old things
 
In the same way, repeating the same things over and over
 
For love to continue and be gradually different.
 
Beehives and ants have to be re-examined eternally
 
And the color of the day put in
 
Hundreds of times and varied from summer to winter
 
For it to get slowed down to the pace of an authentic
 
Saraband and huddle there, alive and resting.
 
Only then can the chronic inattention
 
Of our lives drape itself around us, conciliatory
 
And with one eye on those long tan plush shadows
 
That speak so deeply into our unprepared knowledge
 
Of ourselves, the talking engines of our day.
eco tardío

 

 

Solos con nuestra locura y nuestra flor favorita

vemos que no hay de veras nada acerca de qué escribir.

O más bien, es necesario escribir acerca de las mismas cosas.

de la misma manera, repitiendo las mismas cosas una y otra vez

para que el amor continúe y sea gradualmente diferente.

Las colmenas y las hormigas tienen que ser reexaminadas eternamente

y el color del día registrado

cientos de veces y variado de verano a invierno

para que se enlentezca el ritmo hasta una auténtica

sarabanda y se entrevere allí, vivo y reposado.

Sólo entonces la falta de atención endémica

de nuestras vidas puede enroscarse alrededor de nosotros, amistosa,

y con un ojo puesto en esas largas sombras teñidas y afelpadas

que hablan tan hondo a nuestra falta de preparación y

conocimiento acerca de nosotros mismos, los motores parlantes de nuestro

[día.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
John Ashbery, “Late Echo” from As We Know. 1979

De Como un proyecto del que nadie habla 

El Tucán de Virginia, 1993

Traducción de Roberto Echavarren

 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 

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